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Full text of "Resena Historica de Olmue"

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Reseña Histórica de Olmué 
Desde la época precolombina al siglo XX 




Por Carlos Bárrales Ortega 
"olmueólogo" 



Derechos Reservados: I. Municipalidad de Olmué 

Autor: Carlos Bárrales Ortega 09-772 67 23 032-273 80 45 

Inscripción N°: 171207 
ISBN: 978-956-3751-00-5 

Diseño Portada: Pable Farías Gac. Relacionador Público Munic. de Olmué 
Diagramación: Gráfica lom - www.iom.ci 

Este un proyecto editorial de la Editorial Independiente Vértice Perfecto. 
www.editorialindependiente.blogspot.ccm 
Patrocinio y auspicio: Ilustre Municipalidad de Olmué. 
Invierno de 2006. 



Introducción 



Motivación y estado de las fuentes 

Como en la mayoría de las reseñas históricas, en libros y en memo- 
rias, en ¡a introducción cabe decir que a cualquiera le interesa alguna 
vez saber algo más del valle en el que nació y creció desde la infancia. 
Eso es lo que le ha sucedido a muchos. En el caso de Olmué nos cautivó 
su geografía y su gente. Por donde quiera que se ingrese al valle se 
aprecia su belleza, multicolor, sombreado por plátanos orientales, sur- 
cado por un vivificador estero de varios brazos, con casas elegantes y 
señoriales y otras muy graciosas, encerrado por las cumbres de la Cor- 
dillera de la Costa. Sus cimas esbeltas y tenaces se cubren de nieve 
que alimenta los arroyos, quebradas y cursos de agua. Entre estos colo- 
sos destaca el cerro "El Roble", y el legendario "La Campana". Desde la 
cúspide de este último, Darwin se deleitó contemplando el paisaje y mi- 
rando la bahía de Valparaíso que, al igual que hoy, y pese a la distancia, 
se vislumbra en el horizonte. 

En este paisaje encantador y vivificante, lejos del ruidoso y acelera- 
do ritmo de las grandes ciudades, la vida es apacible. 

"Mientras recorríamos el espacio rural, sus senderos o callejones 
olvidados; mientras contemplábamos el ganado disperso ramoneando 
los pastos; mientras nos deleitábamos con los diferentes colores de las 
siembras o flores; nos preguntamos por la historia. Nos preguntamos 
por los hombres y mujeres que nacieron, vivieron y murieron en el lugar, 
por los que llegaron atraídos por su tranquilidad o por su trabajo. ¿Cuá- 
les fueron sus sueños y esperanzas?, ¿en qué medida esos sueños se 
hicieron realidad y si no fue posible, cual fue la razón?, ¿se trató de lími- 
tes que estaban en las personas o de límites impuestos por la estructura 
social o por coyunturas económicas extemas? Hurgando por todas par- 
tes, conversando con la gente, buscando en la biblioteca del pueblo, nos 
encontramos con que esa historia estaba en gran parte ausente o dis- 
persa, al menos esa historia que andábamos buscando. 



Garios Bárrales Ortega 



Reseña Histórica de OI mué 



En el campo, ésta se encontraba en los cantos populares, en las 
leyendas o tradiciones transmitidas de voz en voz. En el área urbana, 
todo ello parecía perdido. Salvo las viejas construcciones y algunas 
longevas tradiciones religiosas muy bien conservadas, era evidente que 
las imágenes que había del pasado eran muy escasas", dice en su intro- 
ducción Fernando Venegas y su colaboradores en el minucioso libro 
"Límache y su memoria histórica", y coincidimos en cada sílaba con esa 
confesión. 

¿Olmué y Límache fueron lo mismo? 

Uno de los pocos que había escrito algo sobre Limache había sido 
Benjamín Vicuña Mackenna, en su obra "De Valparaíso a Santiago a 
través de los Andes", editada en 1874 1 . Vicuña Mackenna se interesó 
por la hacienda que tenía su amigo José Tomás Urrneneta y por las in- 
dustrias de San Francisco de Limache cuyas chimeneas se veían desde 
el ferrocarril. No hay que perder de vista que decir Limache y decir Olmué, 
en la práctica era lo mismo. Pues Olmué fue parte integrante de la Villa 
Alegre de Limache hasta bien avanzado el siglo XIX. La primera etapa 
de la comuna de Olmué se inició el 14 de octubre de 1893, y duró 
hasta ei 20 de diciembre de! año 1927, cuando fue anexada a Limache. 
Así, y por espacio de 39 años, fue un barrio rural que dependió de 
Limache. Hasta que en el año 1966, el 9 de febrero, fue restaurado el 
Municipio y recuperó su calidad de comuna autónoma. 

El interés por conocer algo más sobre el pasado de Olmué también 
se ha exteriorizado en la prensa local y provincial. Desde "El Túnel", pri- 
mer periódico bisemanal que circuló en Limache a partir del 6 de Enero 
de 1877, hasta el semanario olmueíno "Primera Página" 2 , que circuló 



' VICUÑA M., Benjamín. "De Valparaíso a Santiago a través de Los Andes". Ecl. Univer- 
sidad de Chile, Santiago de Chile, 1940. Págs. 180-221. 

2 PRIMERA PAGINA fue fundado por Carlos Bárrales Ortega el 16 de diciembre de 
1996, y circuló por espacio de 7 años en la comuna de Olmué. 



entre los años 1997 y 2000, destacando a "El Mercurio de Valparaíso", 
se intentó hacer una relación histórica del lugar. 

Pero en forma especial descolló el periodista investigador don Car- 
los Guzmán Organ 3 , Don Charles, quien se preocupó particularmente de 
las raíces de Olmué, descubriendo que este vocativo significa "tierra de 
olmos o de huilmos". Fue en rigor un genuino "olmueólogo". Hacia 1 950 
era director de la revista "Ecos" desde cuya editorial no dejaba de hacer 
referencia a la historia del poblado. Publicaba documentos inéditos en- 
contrados después de alguna larga estadía en el Archivo Nacional, a 
donde viajó periódicamente por años. 

El presente histórico de cualquier localidad se explica por su pasa- 
do y por lo tanto, ese pasado también puede estar condicionando su 
futuro, y sólo condicionándolo, porque la historia es impredecible. La 
historia, más que para explicar lo que fuimos, es para entender lo que 
somos. A lo largo y ancho de la Cordillera de la Costa, cuyas cumbres no 
dejaban ver las nubes, en sus quebradas y rincones, los hombres y muje- 
res siguen dependiendo, igual que cien años antes, de los recursos visi- 
bles e invisibles de la tierra y de la montaña. 

Agradecimientos 

No es posible agradecer a todos quienes contribuyeron a este tra- 
bajo. Una investigación como ésta, con tantas ganas y tan pocos recur- 
sos, contó en diferentes momentos con variados apoyos. En primer lu- 
gar el archivo del semanario olmueíno "Primera Página", que durante 7 
años recopiló datos, informaciones y entrevistas de personajes que tu- 
vieron directa relación con Olmué y su historia. Este trabajo contribuyó 
de forma importante para que pudiese conocer de primera fuente, mu- 
chas veces, a quienes hoy puedo citar expresa o tácitamente en esta obra. 



3 Puntualmente esta idea sale en Revista ECOS, Nro. 3, Limache. octubre de 1947. 
Pág.5 



Garios Barriles Ortega 



En segundo lugar y en forma muy especial, a la familia Quinteros 
Figueroa, especialmente a la señora Yolanda Figueroa viuda de 
Quinteros, dama excepcional que puso a mi disposición no sólo los ar- 
chivos familiares, verdadero tesoro patrimonial de la historia de Olmué, 
si no que también nos abrió las puertas de su casa, con la misma actitud 
con que pudo haberlo hecho su inolvidable esposo. 

De igual modo agradezco a las familias Collado; Stambuk; Blanco 
Bravo; Zahr; Pablo; Cárdenas; de Olmué por todos las facilidades da- 
das a este escritor para realizar su trabajo. 

También agradezco a la empresa nacida en Olmué "OMAR Compu- 
tación", pujante negocio de importación y venta de computadores, que 
nos facilitó el soporte tecnológico que nos permitió realizar la redacción 
y diagramación de este trabajo de investigación. 

También a la empresa de transporte de pasajeros olmueína 
AGDABUS, que nos proporcionó pases liberados para hacer la investi- 
gación en terreno. 

Al investigador de la historia de la región de Valparaíso, escritor y 
amigo, Raúl García Fernández; olmueíno por adopción. 

Al escritor olmueíno Hernán Ortega por su disposición favorable a 
este trabajo. 

También debo agradecer a los miembros del Comité Técnico de la 
Ilustre Municipalidad de Olmué, por su receptividad e interés y porque, 
de no haber hallado esta acogida favorable, esta propuesta editorial es- 
taría aún en etapa de proyecto. 

Mis hijos, Ignacio, Javier y Sarita también son objeto de mi gratitud. 
Ellos, sin saberlo, fueron el acicate para escribir ésta y otras obras. A 
Gabriela y Carmen Ortega Fernández. A Angela, mi ángel. 

La comprensión de otras personas cercanas también fue importan- 
te para este libro. 

Gracias a Dios. 

Carlos Bárrales Ortega 
EDITORIAL INDEPENDIENTE VÉRTICE PERFECTO 

Olmué, invierno del 2006. 



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Dedicado a las familias olmueínas que han entregado lo mejor de sí 
al desarrollo y cultura de la ciudad de Olmué. 

Dedicado a los hijos de esta tierra, para que la amen como la 
amamos nosotros. 



Saludo preliminar 



A los lectores y vecinos de Olmué: 

Es un motivo de orgullo para quienes conformamos el Concejo Co- 
munal de la Ilustre Municipalidad de Olmué el presentar este libro, con 
una reseña histórica de nuestra querida comuna y que no tiene otro fin 
que el de ser un testimonio escrito de nuestra historia y de nuestra cultura 
popular, por años desperdigada en impresos periodísticos y trabajos de 
investigación particulares. 

Queremos mostrar al mundo que Olmué también tiene una memoria 
histórica escrita y al alcance de sus nobles hijos y de sus ilustres visitan- 
tes. 

Este libro mezcla historias, vivencias y anécdotas en un buen logra- 
do estilo que espero sea del agrado de cada uno de los lectores. 

Que sirva también como un anecdotario para las generaciones futu- 
ras. 

Por último, cabe pedir disculpas por las omisiones que pudieron 
cometerse en este libro. Esperamos que en las próximas ediciones esto 
no se repita. 

Por el Concejo Comunal de Olmué 

Atte., 

Tomás A randa Miranda. 
Alcalde de la Ilustre Municipalidad de Olmué 

Olmué, agosto de 2006. 



1 1 



Comité Editorial 



Carlos Barraies Ortega, escritor y editor. 
Pablo Farías, Reiacionador Público. I. Municipalidad de Olmué. 



Agradecimientos especiales a 



OMAR Computación 
Empresa AGDABUS 



CAPÍTULO 1 



La pre-historia de Olmué, desde el siglo XVI 

Siglo XVI 

Los antepasados de los "olmueínos" fueron Los Picunches. Estos 
aborígenes habitaron en realidad toda la región comprendida entre los 
ríos Itata por el sur y el Aconcagua por el norte. La palabra Picunche se 
divide en dos sílabas y significan picun=norte y che=hombre, es decir, 
hombres del norte. 

Se trató en una sociedad que supo utilizar variados espacios 
ecológicos de la cordillera hasta la costa, aprovechando los recursos 
naturales existentes a través de la caza, la pesca y recolección, domes- 
ticando animales y desarrollando la agricultura. 

Así se mantuvo hasta mediados del siglo XVI sumando la presencia 
de los Incas quienes invadieron la región hacia el siglo XV. De ello que- 
dó como evidencia el camino del Inca, que facilitó, sin quererlo sus 
diseñadores, la llegada de los españoles a estas tierras. 

Cuando Olmué y Limache eran ío mismos 

Por muchos años Gulmué (tierra de olmos o Huilmos) por todos no- 
sotros conocido como Olmué, fue parte de Limache. Digamos una es- 
pecie de distrito, ubicado en el área nor-poniente del territorio de Limache. 
Se hace necesario reparar en el nombre de Limache, pues su origen 
también tiene estrecha relación con el cerro La Campana, de Olmué. 

Según la tesis del historiador Francisco de Encina, la palabra 
Limache habría correspondido al área central y occidental de la cuenca 
del Margamarga, por la presencia de una colonia mitimae de esa lejana 
región peruana. Es decir, Limache significaría "gente de Lima" y en él se 
habría situado un puesto de avanzada incaico, conformado por indíge- 
nas yanaconas, aymarás o quechuas y cuyo fin era el de "enseñar las 

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Carlos Bárrales Ortega 

costumbres y la lengua del Cuzco y propagar sus métodos agrícolas e 
industriales". 

Sin embargo, otra tesis es la que propuso un poco antes Benjamín 
Vicuña Mackenna, quien explicó el nombre de Limache a partir de una 
poética tradición indígena. Según ella, antaño "el cono de La Campana 
era un promontorio o peñasco (lli) reluciente de oro y pedrerías". Viendo 
los naturales que este metal alucinaba a los españoles, los machis del 
lugar decidieron "burlar la codicia de los forasteros, disponiendo que 
una noche cayera sobre el encantado cerro una espesa capa de grani- 
to". De allí entonces el nombre de Limache (lli, peñasco; machi, el brujo). 
No es a las claras una tesis o explicación muy histórica que digamos, 
pero vale la pena consignarla como una mitología bella y perdurable y 
que además vincula desde su origen a ambas ciudades. 

Olmué y la actividad económica y comercial 

En ese contexto si se pudiera hablar de actividad seudo comercial 
habría que hacerlo basándonos en el trueque. Archivos o documentos 
que permitan sostener alguna tesis acerca de la actividad propiamente 
comercial en esos quietos años, no hay. Por lo tanto no podemos decir 
mucho al respecto. Al menos en el sentido en que entendemos el comer- 
cio hoy. Hubo actividades económicas ligadas a la tierra, como la agri- 
cultura, la minería y la ganadería. Antes de la llegada de los españoles no 
había ninguna necesidad que la tierra o el mar no supliera para vivir bien. 

La economía desde el siglo XVI 

Desde el punto de vista del conocimiento histórico la pregunta es 
qué sucedió en Olmué entre 1541 y 1860. Si seguimos la ya clásica 
visión sobre la sociedad y la economía chilena de este período, diremos 
que en el siglo XVI el producto más importante fue el oro, siendo la enco- 
mienda la mano de obra más importante. En el siglo XVII se da un viraje 
hacia el sector agropecuario, decae la encomienda y aumenta el mesti- 



Reseña Histórica de Olmué 

zaje, mientras que en el siglo XVIII se asiste a la expansión triguera, se 
consolida la hacienda y el inquilinaje. Ya en el siglo XIX, toda esta expan- 
sión comercial habría sufrido trastornos con la guerra de Independencia, 
para volver a tomar fuerza, a partir de 1 820. En ese momento, el creci- 
miento urbano de Valparaíso y más tarde, a partir de 1 830, la reapertura 
de las exportaciones al Perú y otras latitudes, habría generado un nuevo 
escenario, otorgando nuevos aires a la comarca. Hasta aquí la visión de 
la historia general. 

Esta perspectiva, que en términos generales, es bastante acepta- 
ble, sólo constituye un marco o una referencia para introducirnos en nues- 
tra propia sociedad. En la medida que nos sumergimos en el pasado de 
una comarca, el tiempo se va haciendo cada vez más monótono y repe- 
titivo. La vida de hombres y mujeres se va simplificando a las necesida- 
des vitales de alimento, sexo y familia. Cronos apenas es atrapado por 
las campanas de alguna iglesia y sólo éstas marcan un intervalo en el 
tiempo natural de supervivencia, el del día y la noche. No obstante, un 
siglo y medio no puede sernos indiferente. En él nos topamos con unas 
seis o siete generaciones de familias y todas ellas, con sus sueños, es- 
peranzas, problemas y placeres "contribuyen con su quehacer cotidiano 
a la conformación de un proceso de más larga duración a sus propias 
vidas, proceso de transformaciones y cambio permanente". Nosotros 
queremos detenernos en ellos. 

Por otro lado, así como es necesario plantearse en términos de la 
inserción de sociedades regionales en espacios mayores, es necesario 
visualizar qué pasa con la inserción de espacios locales en realidades 
regionales. Limache está dentro de un espacio regional que comenzó a 
cobrar una fisonomía propia a partir de la segunda mitad del siglo XVIII. 
Nos referimos a la región de Valparaíso. Es sabido por todos que este 
puerto, producto justamente del ciclo triguero, experimentó un crecimiento 
urbano importante a partir de la segunda mitad del siglo XVIII y ello fue 
doblemente significativo para el espacio rural que estaba en sus inme- 
diaciones. Por un lado, por el hecho mismo de estar cerca de la salida 
de las exportaciones y además por la propia demanda de productos 



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Carlos Bárrales Ortega 



agropecuarios de este espacio. Si pensamos en Valparaíso como el eje 
a través del cual paulatinamente se va formando un espacio regional, 
debemos recordar que fue este un punto de encuentro entre comercian- .? 
tes, distribuidores y terratenientes. A través del crédito las redes comer- 
ciales se hicieron cada vez más complejas con el mundo rural circundan- 
te y la dependencia entre ambos fue cada vez más estrecha. 

Visto así, nuestro espacio ya no es tan estático corno podría pare- 
cemos inicialmente. El tiempo no está detenido, al menos no para to- 
dos. A diferencia de otras regiones más interiores de Chile central, que 
sólo se incorporaron a la economía mundo cuando los ferrocarriles les 
abrieron el paso hasta los centros de exportación e importación, una 
parte del valle de Olmué - Limache pudo insertarse en este tráfago co- 
mercial muy tempranamente. La otra, por razones de carácter histórico 
quedó marginada. Así, a fines del siglo XVIII en la comarca se distin- 
guían con claridad dos zonas: una ubicada hacia el nor-este, inserta ple- 
namente en la economía mundo colonial y otra, hacia el sur-oeste, con un 
alto grado de marginalidad social, económica y limitada geográficamente. 
En el siglo XIX las diferencias entre ambas zonas se acrecientan, en el 
área noreste se asiste a una modernización importante, en parte porque 
llegan nuevos ricos que rejuvenecen el campo (introducción de maqui- 
naria agrícola, nuevas cepas y razas de ganado, etc.) y además, por la 
llegada del ferrocarril y el proceso de urbanización y de industrialización 
que éste trae consigo. Mientras, el lado este-sur sigue siendo tan tradi- 
cional como siempre, el tiempo parece detenerse allí. Estas diferencias, 
con todos los cambios que sufrió el campo chileno a partir de 1 960 toda- 
vía son patentes, incluso fueron recogidas por la división política admi- 
nistrativa: en efecto, con algunas restas o sumas territoriales (según se 
podrá apreciar en el trabajo), la zona nor-oeste hoy es la comuna de 
Limache y la zona sur-este es la comuna de Olmué. 

¿De qué vivieron? 

Hasta el tercer cuarto del siglo XVII el valle parece haber presenta- * 

! 6 



Reseña Histórica cíe Oirr.ué 



do una fisonomía común: ganadería, obrajes de jarcia, búsqueda de me- 
tales preciosos en vetas y lavaderos. Estas actividades económicas tu- 
vieron diferentes mercados. Aparte del consumo local, parecen haberse 
conducido volúmenes importantes a la Frontera, en donde el estableci- 
miento del ejército permanente se transformó en un impulso a la produc- 
ción interna, y al Perú, hasta donde eran llevados por intermediarios. En 
ese sentido, un aspecto que siempre fue resaltado por viajeros, cronis- 
tas e incluso por los mismos lugareños, fueron las ventajas comparati- 
vas de la localidad, por la cercanía al Puerto de Valparaíso, centro 
exportador del Reino. Existen interesantes descripciones de las activi- 
dades económicas, aunque la mayoría de ellas corresponde al siglo XVIII. 
De la minería sabemos que su práctica intensiva se dio concretamente 
en el sector norte y sur occidental del valle, concentrándose en el área de 
Tiltil y La Dormida. Por estos años no podemos entender la práctica mi- 
nera sin el ir y venir constante entre diferentes laboreos. Es difícil esta- 
blecer cuál fue el metal más importante porque no se tienen datos seriados 
de producción, sino pedimentos dispersos de estacaminas. Ellas nos 
dicen que en el lugar había minas de oro, plata y cobre. Uno de los pro- 
blemas que debía enfrentar la pequeña minería era la falta de agua en el 
verano, por lo que las vetas sólo podían trabajarse "más que durante tres 
o cuatro meses al año", en los meses lluviosos. 

Una actividad que devino del siglo XVII, siendo continuamente re- 
saltada como práctica regional, fue la relacionada con las plantaciones 
de cáñamo y la manufactura de jarcia. En este sentido, es muy útil un 
testimonio del jesuíta Miguel de Olivares, el cual explica que en esta la- 
bor se aplicaban mucho los moradores de Quillota y su entorno, "... así 
por ser la tierra a propósito para él, como porque con su valor y labor 
tienen todos los pobres en que trabajar. Labran aquí mucha jarcia para 
los navios y cordeles de varios gruesos, como también gran cantidad de 
hilo acarreto o bramante, en cuya hilanza se ocupan todos los pobres, 
hombres y mujeres". 

A principios del siglo XVIII, el valle de Quillota no era importante más 
que por la fertilidad del suelo. Allí se alzaba una aldea "con cerro", de 1 50 



Carlos Bárrales Ortega 



blancos y tal vez 300 indios y mestizos, "que hacen el comercio del trigo, 
cáñamo y jarcias que llevan a Valparaíso para el aparejo de los buques 
españoles y los cuales lo transportan enseguida al Callao y otros puertos 
del Perú. La jarcia chilena era de muy buena calidad. 

La principal actividad económica impulsada por los españoles fue 
la extracción de oro y metales preciosos en las proximidades como 
Quillota, Tiltil, Colliguay y Limache. Con la inevitable decadencia de los 
lavadores de la región, que estaban ahora situados al sur del Biobío, los 
españoles cambiaron de giro para dedicarse a las labores 
agropecuarias. Su cercanía con Valparaíso fue un acicate importante. 

A diferencia de otras tierras alejadas, en donde se producía lo indis- 
pensable para la subsistencia de sus habitantes, en el valle de Olmué 
parece haberse destinado muy tempranamente excedentes a la expor- 
tación, fundamentalmente productos ganaderos y jarcia. Los primeros 
destinados a Potosí en el alto Perú y los otros orientados a cubrir el apa- 
rejo de las embarcaciones que navegaban el Pacífico Sur. 

El origen religioso de Olmué- Limadle 

Como la mayoría de las ciudades de Chile, la urbanización de Olmué 
y de Limache, que desde el principio fueron una sola comuna, está 
indisolublemente unida a la religión. El catolicismo y la religiosidad lle- 
garon con la primera carabela que arribó a este continente. 

Pero hay un episodio de carácter milagroso que marca con caracte- 
res indelebles ese sello religioso de la naciente población que habitaba 
el idílico valle de Limache-Olmué. Se trata de un hecho que relata Alonso 
de Ovalle en su "Histórica relación del Reino de Chile", donde dice que 
hacia 1636, mientras un aborigen cortaba leña en las laderas de los 
montes cercanos, distinguió un árbol que tenía forma de cruz con el cuer- 
po de Cristo grabado en su tronco. 

La noticia se expandió rápidamente y una señora que tenía propie- 
dades en el lugar "hizo grandes diligencias por haber este tesoro y 
habiéndolo alcanzando la llevó a su estancia y allí edificó una iglesia y la 



Reseña Histórica de Olmué 

colocó en su altar", dice Fernando Venegas. Allí era venerada con mu- 
cho ardor y desde lugares muy remotos venían a adorarla. Vicuña 
Mackenna presume que esta señora fue Mariana de Osorio, quien hasta 
el presente, mantiene una viva relación con Olmué, donde se la recuerda 
de diversas maneras. 

Pero hay que recordar que Olmué - Limache era visto como una 
aldea. Como un núcleo de la estancia de la Santa Cruz, es decir, donde 
estaban los ranchos o casas principales de la propiedad, distribuidas a 
ambos lados del estero. La población reunida la componían arrendata- 
rios de la propiedad, que tenían pequeñas chacras y algunos animales 
cercanos al templo. 

Origen de "La Dormida" y límites de Olmué 

Según consta en los archivos históricos, en cuanto el Conquistador 
Capitán don Pedro de Valdivia tuvo la iniciativa de declarar la Bahía de 
Valparaíso, como puerto del reino, emprendió viaje hacia la costa del 
Pacífico, remontándose por las cercanías y por las cumbres de Til-Til, y 
bajando por esas laderas cruzó los grandes bosques de vegetación 
autóctona tropical que los habitantes indígenas llamaban "El Palmar", en 
su idioma. Entre los años de 1550 y 1560 el Capitán Pedro de Valdivia, 
después de haber pernoctado al pie de las serranías, repetidas veces, 
creó la "Capilla a la Santísima Virgen de la Cruz", que fue llamada desde 
entonces de "La Dormida", creando el primer lugar habitado por ¡os con- 
quistadores españoles en esta zona, y que todavía mantiene ese nom- 
bre a través de los siglos transcurridos desde entonces. 

El 28 de abril de 1666, otro jefe - el Capitán español, Teniente del 
Reyno de Chile, don Pedro de Alvarado y Vecino, adquirió a los descen- 
dientes del Capitán don Juan Bautista Pastene, la Hacienda de "El Pal- 
mar" que se extendía desde las cumbres de Til-Til hasta lo que hoy es la 
Quebrada de Escobares, incluyendo todos los actuales distritos de La 
Vega, Las Palmas, Quebrada de Alvarado, La Dormida, y la parte sur de 
la actual ciudad de Limache, limitando al norte con el Estero Pelumpén, 



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Carlos Bárrales Ortega 

incluyendo la totalidad de las serranías que hoy conforman el límite orien- 
te de la actual comuna de Olmué. Hay suficientes testimonios en escritu- 
ras notariales sobre la efectividad de lo que se relata. 

Perfil Económico y social del valle de Olmué 

j 

En ese sentido, todos los viajeros que pasaban por el valle destaca- 
ban las ventajas comparativas de la localidad, por la cercanía al Puerto 
de Valparaíso, centro exportador del Reino y de la capital por el paso de 
La Dormida. De ese siglo XVII devino una actividad resaltada como prác- 
tica regional, y fue la relacionada con las plantaciones de cáñamo y la 
manufactura de jarcia. Según el testimonio del jesuíta Miguel de Olivares 
labran aquí mucha jarcia para los navios y cordeles de varios gruesos, 
como también gran cantidad de hilo acarreto o bramante, en cuya hilanza 
se ocupan todos los pobres, hombres y mujeres". tir a los niños. 

La ¡rráeHa como fuente de riqueza en Olmué 

I 

Valdivia y su hueste pudieron llegar a los valles de Olmué y Limache 
a través de la fragosa Cuesta La Dormida. La travesía, originalmente, 
habría sido parte del Camino del Inca, cuyo ramal llegaba hasta el Este- 
ro Marga Marga. Ello se explica porque de ese estero, los hijos del Im- 
perio del Sol sacaron parte importante del oro que deslumbre» a los her- 
manos Pizarro y a Almagro en el Cuzco. Luego, Valdivia y su gente se 
sirvieron del camino para llegar hasta los mismos lavaderos, después 
de que un toqui mapuche, Michimalongo, les señalase su ubicación. 

Mariño de Lobera anotaría: "juntamente se informó de Michimalongo 
por el extenso de los lugares de donde sacaban el oro que llevaban en 
tributo al rey del Perú. Porque hasta aquel punto no sabían dónde esta- 
ban las minas, ni se había visto oro en el reino. Visto Michimalongo que 
con esto tendría contento a los vencedores, acordó él y los demás seño- 
res que con él estaban en prisión, de llevar al capitán a las minas de 
Malgamalga junto al río grande de Chile y Quillota". 



Reseña Histérica de Olmué 



Las palmas también 
fueron importantes en la 
economía de la zona, sobre 
todo por su fruto: los cocos. 
La miel parece haber co- 
brado mayor demanda a fi- 
nales del siglo XVIII. No obs- 
tante su comercialización 
siempre fue a pequeña es- 
cala, a diferencia de los co- 
cos, exportados al Perú. La 
mano de obra que se ocu- 
paba en la cosecha y traslado del coco a Valparaíso era muy numerosa. 
Eran llevados a Lima donde se empleaba para los confites y para diver- 




Carlos Bárrales Ortega 



Valdivia organizó con prontitud la explotación de ios lavaderos, y los 
españoles se dedicaron con gran ímpetu a buscar oro. Los valles de 
□mache y Quillota fueron parte de su extensa Merced de Tierras, que 
abarcaba también Tii Til, Colina y Lampa. De hecho, según consta en un 
juicio de comienzos del siglo XVII, en Limache, Valdivia tuvo una casa 
fuerte, desde donde se cree controló la producción aurífera de la zona. 
La población indígena que se utilizó en explotar el Marga Marga fue tan 
numerosa que muy pronto disminuyó el oro extraído. Esta tendencia se 
dio con fuerza a partir de 1 560. Ello llevó a los españoles y sus indígenas 
encomendados hasta las mismas faldas de la Cordillera de la Costa. 
Allí, en las quebradas o riachuelos, en los esteros de Olmué, Pelumpén o 
Limache, siguieron consumiendo el tiempo, escarbando la tierra o bus- 
cando en las transparentes corrientes el brillante metal. 

Buscando tesoros en los cerros 

Para Vicuña Mackenna, quien recorrió el área hacia finales del siglo 
XIX, Limache fue durante la Conquista una región extremadamente rica 
en oro, "y el famoso cerro La Campana que le da sombra, horizonte y 
fama, hallábase entonces orlado, al decir de los viajeros, de los vesti- 
gios de trapiches de oro cuyas ruinas son hoy por todas partes una mis- 
teriosa estadística, como las de Alhué y un cómodo asiento para el fati- 
gado caminante en sus caseríos y paseos" , dice Vicuña Mackenna B., 
1 968. "La edad de oro de Chile". Ed. Francisco de Aguirre. Santiago de 
Chile. 

Sin embargo, la explotación de otros metales también fue impor- 
tante. Gerónimo de Vivar, uno de los cronistas más importantes de la 
Conquista, cuenta que Pedro de Valdivia, para remediar la necesidad 
de herraje, ordenó ir a buscar cobre. Para ello ". ..mandó a percibir veinte 
de a caballo y salió él en persona y fue a las sierras que vecinas tenían a 
un sitio de que tenía noticia que había cobre... En la primera cata que 
dio, halló lo que buscaba, y mandó cavar y sacar tanto cobre que bastó a 
herrar los caballos y hacer estribos", Gerónimo de Vivar, 1 987. "Crónica 



Reseña Histórica de Osrr.ué 



y Relación copiosa y verdadera de los reinos de Chile". Ed. Universita- 
ria. Santiago de Chile. 

En la segunda mitad del siglo XVIII la actividad minera se concentró 
entre La Dormida y Til Til. Allí se formaron Asientos de Minas, esto es, 
espacios donde se agrupaban los mineros bajo la vigilancia de un Alcal- 
de de Minas que velaba por el orden y progreso del lugar. En Til Til, Vicu- 
ña Mackenna hace referencia al descubrimiento de minerales de cuar- 
zo, aunque no sabe con precisión el momento en que ello ocurrió. A pro- 
pósito de la visita que hizo Frezier al lugar, comenta que "el mineral era 
comparativamente pobre, como sigue siéndolo hoy mismo". 

"Pero bastaba que cada cajón de 64 quintales españoles rindiera 
en la molienda dos onzas de oro para que costease su explotación. Todo 
lo que de esa ley de rendimiento subiese era provechoso, y cuando el 
minero encontraba entre el vacío y recovecos de las grietas una "bolsa" 
o "rinconada" de oro, como la que a principios de este siglo (XIX) disfru- 
taron los famosos "Osorios de Til Til", entonces el provecho se convertía 
en pingüe fortuna". 

En La Dormida, la minería también se transformó en una actividad 
económica significativa. Por ejemplo, entre 1761 y 1763 sabemos que 
laboraban 36 mineros. También había un desplazamiento constante de 
hombres en las montañas del lugar; un minero no conoce una montaña, 
conoce todas las que puede como la palma de su mano. Por otro lado, 
aunque siempre se estaban descubriendo nuevas vetas, la tendencia 
era trabajar estacas antiguas. Alonso Guerrero por ejemplo, en una peti- 
ción de principios de 1760, dice que "en el cerro La Campana en un 
paraje nombrado las catas de Ulloa he descubierto una mina trabajada 
desde inmemorial tiempo de metales de cobre", pidiendo que se le die- 
se estacamina en el lugar. 

La minería, en general, contribuyó al desarrollo de pequeñas rique- 
zas locales, influyendo con ello en la formación de minifundios en la zona. 
Aunque las faenas debieron contraerse en los años de las guerras de 
independencia, estabilizado el país, la gente se dispuso a buscar teso- 
ros escondidos. 



23 



Carlos Bárrales Ortega 



Junto con estas labores., a partir 
de 1 830, la minería experimentó al pa- 
recer un importante crecimiento por el 
sostenido aumento de los precios de 
compra del metal. Un gran hito fue la 
veta de cobre que el cura de la Parro- 
quia Santa Cruz de Limache, Diego 
Bravo, encontró en el Cerro La Cam- 
pana. Su descubrimiento recorrió a 
voces la región y muchos llegaron al 
lugar a escarbar por si encontraban 
otras, cercanas a "la veta del cura de 
Limache". Parece ser que al poco 
tiempo el Cerro La Campana estaba cubierto por todos sus flancos, el 
de Olmué y el de Ocoa. Esto reanimó la búsqueda de vetas más al fondo 
del valle, en Quebrada de Alvarado y en la siempre trabajada Hacienda 
La Dormida. La actividad minera motivó el levantamiento de lo que en 
esos años se denominaba "industrias". (Foto: Mina de La Ramayana). 

En el área se podían distinguir dos tipos de mineros: los pequeños, 
con inversiones limitadas al contexto local, por la falta de capital y los 
grandes empresarios, con vetas y lavaderos esparcidos por toda la re- 
gión. La falta de capital o crédito fue uno de los mayores obstáculos j 
para los primeros, esforzados cateadores. Por ello era muy difícil encon- 
trarlos trabajando fuera del valle. Para los grandes empresarios mine- 
ros, Limache, el área de La Dormida y Olmué eran parte de un circuito 
de inversión mucho mayor. En efecto, es frecuente encontrarlos en El 
Melón, Puchuncaví, Quintero y Ocoa. Ellos no estaban preocupados de 
inmiscuirse en la vida política local; sus contactos y vínculos parecen haber 
estado fundamentalmente en Santiago. 




Reseña Histórica de Olmué 



Éste es el marco en que parece haberse desarrollado la actividad 
minera del área. Con períodos de búsqueda intensiva y otros de letargo. 
Estos ciclos, condicionados también al precio del mineral, se han suce- 
dido en el lugar alternativamente. A la larga, parecen ser ios pequeños 
mineros los que han seguido trabajando la región, con pequeños lapsos 
de tiempo, hasta que les dura el entusiasmo, el capital, o hasta que 
irrumpen nuevos empresarios. La búsqueda de vetas y tesoros también 
ha sido un capítulo importante de la historia de Ocoa, aunque en la déca- 
da de 1970 el lugar era más conocido por la leyenda del tesoro de los 
jesuítas que por tesoros de verdad. 

Olmué - Lámache hada 1 850 y eJ ferrocarril 

Desde el año 1 828 los habitantes del valle buscan de parte del Go- 
bierno el reconocimiento de Valle Alegre o ciudad, al enclave urbano 
que se está gestando paulatinamente en torno a la cuenca del estero y 
en las faldas del cordón montañoso de la Cordillera de la Costa, por su 
cara poniente. Una vez conseguido ese título de parte de las autorida- 
des de la naciente República, el año 1 850 viene a sorprender a los habi- 
tantes y autoridades locales con un explosivo aumento de la población, 
una creciente subdivisión de la propiedad, un pueblo que está en cons- 
tante tensión con su entorno rural circundante, cuyos comportamientos, 
actitudes y mentalidades lo traspasan por los cuatro costados. 

La puesta en marcha del proyecto del ferrocarril Santiago-Valparaíso- 
Santiago, que hacia 1863 ya estaba funcionando, repercutió 
obligadamente en el espacio y en su aislamiento relativo. Su impacto 
fue mucho más evidente que el camino a Santiago por La Dormida, tal 
vez porque había más interés en sacar provecho de su comercio con 
Valparaíso. 

Limache - Olmué nace como ciudad o comuna, propiamente 
tal, el 2 de mayo de 1858, cuando se decreta la instalación de la 
Ilustre Municipalidad de Limache. 



25 



Carlos Bárrales Ortega 



Poro gI 14 de octubre de 1893 nace la comuna de Olmué, que 
como comuna autónoma de Limache duraría hasta 1927, cuando fue 
nuevamente anexada a Limache, al igual que San Francisco de Limache, 
que a la fecha era también comuna autónoma. El primer alcalde de Olmué, 
entonces, fue don Juan Crisóstomo Toledo. 



25 



CAPÍTULO 2 



Restauración e historia del Municipio de Olmué 

Para entender el proceso de restauración de la comuna y del muni- 
cipio de Olmué hay que tener en perspectiva el escenario político nacio- 
nal. Gobernaba el país don Eduardo Frei Montalva, líder carismático de 
la Democracia Cristiana, partido que derivó de la Falange y que tenía el 
control de la mayoría de los municipos de Chile. En el caso de Limache, 
el alcalde era don Alfonso Rioja, militante voluntarioso y disciplinado de 
la Democracia Cristiana y que tenía además propiedades en Olmué, 
que a la sazón no era más que un barrio -una calle sin pavimentar, de- 
cían los olmueínos de tomo y lomo- de Limache. El alcalde Rioja creía 
que Olmué no tenía derecho a pedir su autonomía. Dependía de la Muni- 
cipalidad de Limache y así debía seguir siendo. En la vereda contraria 
se ubicaban los ''independentistas" o "restauracionistas", vecinos que 
buscaban con pasión y mucha paciencia la separación de Olmué del 
Municipio de Limache. Entre estos pro restauracionistas se puede nom- 
brar a Francisco Collado Fortuni, militante del partido radical y Hugo 
Quinteros Venegas, militante de la Democracia Cristiana. Había un co- 
mité pro restauración que por años, mucho antes de 1966, año de la 
restauración, ya trabajaban por lograr este objetivo. Ambos líderes tra- 
bajaban por la misma meta. Y ellos lo hacían apoyados en sus estructu- 
ras partidarias, de modo que en todo el proceso contaron con el apoyo 
de sus senadores y diputados, tanto radicales como demócrata cristia- 
nos. Incluso, del propio Presidente de la República Eduardo Frei, quien 
a la postre dictó el decreto ley que devolvió a Olmué la autonomía tan 
buscada. 

Municipio busca casa 

Por espacio de meses la Municipalidad de Olmué no tuvo casa pro- 
pia, o Casa Consistorial. El alcalde, regidores designados por el Presi- 



27 



Carlos Bórrales Griega 



dente de la República y funcionarios se reunían en casas particulares. 
Así funcionaban. El Alcalde Hugo Quinteros tenía los ojos puestos en una 
propiedad ubicada en calle Prat, a metros de la plaza. En tanto, el regi- 
dor Ricardo Ghiorzi intermediaba por la compra de una casa quinta de 
propiedad del doctor Vargas. Esta opción se descartó cuando se adop- 
tó la decisión de adquirir la propiedad de Prat. Parte de este episodio 
los capturó el reportero de El Mercurio de Valparaíso. En la edición del 
1 2 de junio de 1 968 publicó una crónica bajo el título: "Se activa expro- 
piación para casa Consistorial". 

En detalle la nota dice: "El deseo de la Municipalidad de Oimué era 
llegar a un común acuerdo con el Obispado de Valparaíso, a fin de can- 
celar los 85 mil escudos por la propiedad que la Corporación solicitó en 
expropiación para destinarla a la Casa Consistorial de esta comuna", 
tales declaraciones fueron formuladas a "El Mercurio de Valparaíso" por 
el Alcalde Hugo Quinteros, el 12 de mayo de 1968. Dicha propiedad 
adquirida por el obispado a la Congregación de Hermanas de Maestras 
de la Santa Cruz, que tenían su sede en Temuco, estaba destinada como 
casa de reposo para dichas religiosas. 

Las gestiones 

El Alcalde Hugo Quinteros dio a conocer todas las gestiones que se 
han realizado desde el año 1 966 para adquirir esta propiedad, que reú- 
ne todas las condiciones para el funcionamiento de la Casa Consistorial 
y además para los diversos servicios públicos de la comuna de Olmué. 
Las gestiones comenzaron con la visita a la propiedad en octubre de 
1966. En esa oportunidad la autoridad comunal, en compañía del regi- 
dor Juan Stambuck (fallecido) solicitó los antecedentes y valores de tal 
propiedad. Esta tiene una superficie de 5.903 metros cuadrados: la par- 
te edificada tiene 1 .216 metros cuadrados, y 4.687 metros cuadrados 
de terreno. Posee, además, cerca de 40 habitaciones. Es la casa ideal 
para tal iniciativa y la única de este tipo que existe actualmente en Olmué. 
Por todas estas consideraciones, el municipio desde un comienzo se 



Reseña Histórica de Olmué 



interesó por adquirirla. Pero durante el curso de las gestiones se trope- 
zó con una serie de dificultades que obstaculizaron la compra. La con- 
gregación ofreció en venta dicha propiedad en 80 mil escudos, con faci- 
lidades de pago y todos los gastos por cuenta del comprador, o sea, en 
este caso, la Municipalidad de Olmué. El 8 de octubre de 1 966, cuando 
se ofreció esta venta, la congregación hizo presente que si la Operación 
sa realizaba al contado haría una rebaja proporcional. Cabe hacer pre- 
sente que en aquella oportunidad las monjas la tenían en venta en 60 mil 
escudos. Posteriormente la Municipalidad, en conformidad a un acuer- 
do de la Corporación, hizo una oferta de 50 mil escudos, la que no fue 
aceptada por las autoridades de esa congregación. 

Más adelante el municipio facultó al Alcalde para que activara las 
negociaciones. Sin embargo, mientras se realizaban estas gestiones, el 
municipio recibió una comunicación en la cual se daba cuenta que el 
precio ofrecido el 8 de octubre era imposible mantenerlo y que el nuevo 
valor era de 1 00 mil escudos. Por último, la congregación ofreció rebajar 
el precio en 85 mil escudos, siempre que el pago fuese al contado, libre 
de todo gasto. La Municipalidad, en vista que el préstamo ley no había 
sido aprobado por el Parlamento y con el objeto de asegurar la propie- 
dad para la Municipalidad sin perjudicar los intereses de la congrega- 
ción, solicitó a la Corporación de Mejoramiento Urbano la expropiación 
de la mencionada casa en la suma de 85 mil escudos. Durante el segun- 
do trámite del proyecto ley, el municipio solicitó al vicepresidente del 
Senado la modificación de la letra D y se le agregó la palabra "adquirir a 
construir", con el objeto de poder comprar dicho bien raíz. 

La Municipalidad de Olmué pidió la expropiación en virtud a las dis- 
posiciones establecidas en la ley N°16391, sobre declaración de utili- 
dad pública de los Inmuebles necesarios para la ejecución de progra- 
mas de desarrollo urbano y equipamiento comunitario que aprobó el 
Ministerio de la Vivienda. 

El avalúo fiscal de la citada propiedad fue de 35.588 escudos y la 
congregación había comprado en 17 mil escudos. El 14 de marzo del 
año siguiente el vicepresidente de dicha Corporación informó a la Muni- 



29 



Carlos Bárrales Ortega 



Reseña Histórica de ülmué 



cipalidad que la comisión técnica de ese organismo aprobó la expropia- 
ción con fecha 1 0 de enero. El 23 de marzo, en sesión extraordinaria, la 
Municipalidad acordó, por unanimidad de sus miembros, encomendar a 
esa Corporación que continúe los trámites de esta expropiación, pues 
existe la posibilidad de construir, además, el cine-teatro en los terrenos 
de dicha casa. 

El Alcalde Quinteros recalcó que en caso que el Obispado se opon- 
ga a esta expropiación en conformidad a los trámites legales, el munici- 
pio depositaría una parte de dicho valor y el saldo sería cancelado en un 
plazo diferido. "Lo que deseamos es no perjudicar los intereses del Obis- 
pado", añadió Hugo Quinteros. 

Para buscar una solución adecuada a este problema, el Alcalde y 
regidores de Olmué sostuvieron muchas entrevistas con el Obispo de 
Valparaíso, Monseñor Emilio Tagle Covarrubias. 
La expropiación se llevó a cabo y finalmente el municipio contó con casa 
propia. Su primera secretaria municipal fue la señora Zulema Zamora. 

La amenaza de excomunión 

Uno de los episodios más desconcertantes que tuvo que enfrentar 
el alcalde Quinteros dice relación con la compra de este edificio, que al 
parecer no era una idea muy afín al Obispo. Trascendió entre los fieles 
católicos olmueínos que la intención del alcalde era perjudicar a la Igle- 
sia Católica. Ante esta posibilidad circuló una carta en que se pedía fir- | 
mas en apoyo de la solicitud de excomunión del alcalde Quinteros. Cier- 
ta noche llegaría a la propia casa del alcalde una católica indecisa con la 
copia de la carta y con las firmas allí reunidas. Don Hugo tuvo la oportu- 
nidad de ver quiénes eran sus enemigos, llevándose muchas sorpresas, 
pero sin dejar de pujar por sus metas. 



La Ley que devolvió a Olmué su status de Comuna 




En la foto, el día que el presidente Eduardo Freí Montalva visitó Olmué. Es recibido 
en la plaza Manuel Montt por el alcalde Hugo Quinteros Venegas, quien a nombre de 
los olmueínos lo honró con el título de Ciudadano Ilustre. (Foto publicada en El Mer- 
curio de Valparaíso el 25 de febrero de 1968, gentileza familia Quinteros - Figueroa) 



En el Diario Oficial del 9 de febrero del año 1 966, con el N° 1 6.422, 
fue promulgada la ley que crea la comuna-subdelegación de Olmué, en 
el Departamento de Valparaíso. La ley contiene cinco artículos, que son: 

Artículo 1 .0- Créase la comuna-subdelegación de Olmué, en el De- 
partamento de Valparaíso en la provincia de este mismo nombre. Su 
cabecera será el pueblo de Olmué, y para todos los efectos legales se 
tendrá por fecha de su creación la que corresponda al término de 60 
días, contados desde la publicación de esta ley. 



Carlos Bárrales Ortega 



r 



La comuna-subdelegación de Olmué comprenderá el territorio de 
los actuales distritos: 4.0 Pelumpén, 5.0 La Dormida, 6.0 Quebrada de 
Alvarado, 7.0 El Granizo y 8.0 Olmué, de la comuna-subdelegación de 
Limache, cuyos limites son los siguientes: 

Al norte: La línea de cumbres que limita con la hoya hidrográfica del 
estero de Limache, desde la prolongación en línea recta del callejón Cai- 
Cai hasta los cerros de El Roble, pasando por el trigonométrico Buitral y I 
los cerros La Campana y Penitencia. 

Al este: La línea de cumbres desde los cerros de El Roble hasta el 
Cerro La Vizcacha, pasando por el cerro y portezuelo de La Dormida. I 

Al sur y oeste: La línea de cumbres que limita por el sur la hoya 
hidrográfica del estero Limache, desde el cerro Vizcacha hasta el cerro 1 
Chapa, pasando por los cerros Chilcas y Tábanos: el lindero oriente de 
los fundos Lliu-Lliu y Trinidad, desde el cerrc Chapa hasta el lindero po- 
niente del Fundo Trinidad, hasta el estero Pelumpén; el estero Pelumpén, 
desde el lindero poniente del Fundo San Jorge hasta el callejón Gamboa, 
y el callejón de Gamboa y el callejón de Cai-Cai y su prolongación en 
línea recta, desde el estero Pelumpén hasta la línea de cumbres que 
limita por el norte la hoya hidrográfica del estero Limache. 



Artículo 2.0- Las contribuciones, patentes, cuentas y demás crédi- 
tos devengados o producidos a favor de la Municipalidad de Limache, 
pendientes a la fecha de creación de la comuna y que correspondan a la 
nueva Municipalidad de Olmué, deberán pagarse a la Municipalidad de 
Limache. 

Las cuentas por pagar de la actual Municipalidad de Limache serán 
siempre de cargo de esta Municipalidad. 

La Municipalidad de Olmué no podrá cobrar ninguna suma de dine- 
ro devengada con anterioridad a la fecha de vigencia de la presente ley, 
a la Municipalidad de Limache, ni tampoco podrá pagar deudas contraí- 
das por esa Municipalidad. 



32 



Raerla Histórica de Oimuá 



Artículo 3.0- Autorízase al Presidente de la República para que den- 
tro del término de 60 días de la publicación de esta ley, nombre una Jun- 
ta de Vecinos compuesta de cinco miembros, a uno de los cuales desig- 
nará Alcalde. Esta Junta de Vecinos tendrá a su cargo la administración 
comunal hasta que entre en funciones la Municipalidad de acuerdo con 
la Ley de Elecciones. 

Artículo 4.0- Autorízase al Presidente de la República para que den- 
tro de los 60 días siguientes a la publicación de esta Ley dicte las provi- 
dencias necesarias para organizar en la nueva comuna los Servicios de 
Tesorería, Carabineros y demás que sean imprescindibles para la admi- 
nistración comunal, sin que esto importe la creación de nuevas plazas. 

Artículo 5.0- Extiéndase a las disposiciones de la presente ley la 
autorización concedida al Presidente de la República por el artículo 2 o 
de la Ley N.o 4544, de 21 de enero de 1929, y por cuanto he tenido a 
bien aprobarlo o sancionarlo, por tanto promúlguese y llévese a efecto, 
como ley de la República. 

Santiago, 18 de enero de 1966. 

EDUARDO FREI MONTALVA. 
Bernardo Leighton G. 

Tal es la Ley que dio vida a la comuna de Olmué. La nueva comuna 
tiene una extensión de 205 kilómetros cuadrados. Es la segunda vez 
que Olmué es comuna. Anteriormente fue comuna desde el 14 de octu- 
bre de 1 893 hasta el 20 de diciembre de 1 927, cuando fue suprimida y 
pasó a ser un distrito rural de Limache. 

La Junta de Vecinos que se formó por designación de sus miem- 
bros, por parte del Presidente Frei Montalva la integraron: Hugo Quinteros 
Venegas, Alcalde; Juan Stambuck R, José Gatica; Mario Pavez y Ricar- 



3 3 



Cirios Bárrales Ortega 



do Ghiorzi, regidores. Fue el primer gobierno comunal de ia segunda 
etapa del Municipio de Olmué. Corría el año 1966. Esta junta de vecinos 
duró un año. Al año siguiente hubo elecciones libres y democráticas, en 
las cuales don Hugo Quinteros Venegas arrasó en las urnas. Y así fue en 
los siguientes períodos. El año 1 971 el cuerpo de regidores quedó com- 
puesto como sigue: Hugo Quinteros Venegas, Partido Democracia Cris- 
tiana; Alvaro González Ortiz, Partido Socialista; Carlos Chávez Vallada- 
res, Partido Radical; Pascual Passalacqua A., Partido Nacional; Was- 
hington Altamirano, Partido Democracia Cristiana 




•..:ias.eha, 15 da M-<yo da 13ea 



Vecinos respaldan a 
las autoridades 

Dvx^'i <1* ejemplo son la» «ativlí adea que 
-/lorie dtmrrolUado i* Municipalidad da la veci- 
na oomuna da O-raué encabriada por iu dillgtn- 
tu Alcalde nefiorHugo Quinteros. 

Aparte da ki Diimi rosas obraa que *lg- 
nlf'.sea programo j bienrstar corno mpJore.Elento 
de atraíaos, axtanttón de alumbrado público « 
Instalaatan di *arvL*i«>* 6.r. agua potable ya eje 
«utadat, ni Aicn'.d? Qoioteo* tiesa proyectado 
■gprjplar un bien raí- c« valor de «jchentav r.lu 
eo mil ■Mudo* aoode "or.otmua i* Cuta Cfr.sii- 
tarlal, una :ml3 da clon teatro y una piscina pura 
to cual dUpsnadel dlaaro qua le proporciono el 
erapróellto. 

D -claró el Jefa Comunal qua para laeje 
cución di» «atan obra' cuenta con ¡n .amplia eoo. 
paracton d« suscol'gaa tí* Municipio, Junta» de 
Viúlncw, Caotron de Madre*, irutltuclcnes dcpnr. 
ti-rasy vecinos en general, de coSoa los aectoies 
d¿l territorio de su mando. 

. Carne ac.vs, el A lea icio 0« 0¡B»tlé aatá.ca» 
39.:íiando loi fruto» de aus d«s.veltie puraeivlr a 
la cjtejtivtdid, a la cual, eo todos sua sectores 
a* recnidl i1o dí/lclenein»; y con *¡2 ayuda ba lo- 
grada satl.íacar sus nece»ldaae«. 

Aloaldea de este temple hacen Taita a tra- 
7ÓJ del pfttJ, cj poí esa que ioj nuDltunieu de Cl 
nak la raipaldaa eo toa proyactoi ue gran enver 
galilea qut tí*nif«rtn«sia <m* baila reglón- turí»- 
tica da Ih provincia de Valparaíso. 



34 



Reseña Histórica de Olmué 



Fechas de fundación y día de la comuna de Olmué 

Primera Fecha: Fundación de Olmué, el 14 de octubre de 1893. Este 
período comunal duró hasta el 1927, cuando bajo el gobierno del 
General Carlos Ibáñez del Campo, fue incorporada a la comuna de 
Limache. 

Segunda fecha: Por Ley N°1 6.422, promulgada el 1 8 de enero de 1 966, 
y con la firma del entonces presidente de Chile don Eduardo Frei 
Montalva, Olmué recuperó su categoría de comuna-subdelegación. 

Entre los vecinos de Olmué se sentía la conformidad con el trabajo de 
las autoridades municipales. El periódico La Prensa de Limache y 
Olmué, dirigido por el periodista Carlos Ponce Roldán, dejó para la 
historia esa sensación de optimismo de los olmueínos de la segun- 
da mitad del siglo 20. (Ver página 34) 

El Mercurio de Valparaíso publicó la que sería la última foto de los ros- 
tros de ese cuerpo de regidores de Olmué, antes del quiebre de la 
democracia. (Edición del 20 de abril de 1971. Gentileza Familia 
Quinteros - Figueroa) 



Hegidores electos en Olmué 




Hafo Qiánttraa IV.h'kuj. Alvaro Canéales Orib. Carhu Ouivr; VaUadarvi. i'iKiiai Paiialaceas A. ■ Wthlntfi Aflamtrua 
i». Demórela CrUttono ParlUo JoaaOMa Partida KaUcat Ptrttia Vartoiol Urtiukrata CrUliaoa 



3 5 



Carlos Bárrales Grte-gi 



Reseña Histórica de Olmué 



Durante los años que transcurrieron desde el año 1966, los inte- 
grantes del cuerpo de regidores son elegidos de acuerdo a la ley de 
elecciones y escrutinios, resultando siempre triunfador con la primera 
mayoría de los votos el señor Quinteros Venegas, por el Partido Demo- 
cracia Cristiana, arrastrando a los camaradas que lo acompañaban en 
la lista, por ejemplo Ricardo Ghiorzi y Washington Altamirano. Producto 
de negociaciones internas, sin embargo, don Hugo Quinteros no siem- 
pre ejerció el cargo de alcalde, sino que lo compartió con los otros 
regidores. Así, por ejemplo, siendo la primera mayoría lo vemos de regi- 
dor, apoyando a los que ejercían el cargo de alcalde. 

Los alcaldes, en su turno, y los regidores, se abocaron a las tareas 
más urgentes relacionadas con adelantos urbanos, en distintos puntos 
de la comuna. Más información sobre este período, ver capítulo destina- 
do a las personalidades, en el párrafo dedicado a Zulema Zamora Toledo, 
la Secretaria Municipal y doña Yolanda Figueroa viuda de Quinteros. 
Los alcaldes, desde el año 1970 hasta el año 1973 fueron: Ricardo 
Ghiorzi Gutiérrez; Washington Altamirano Sagredo y Hugo Quinteros 
Venegas. 

El año 1 973 llegó a su término este período. Desde el 1 1 de setiem- 
bre de 1 973 se instaura en todo el territorio nacional una dictadura que 
preside el general Augusto Pinochet ligarte. 

En esta etapa (1973 - 1998) los alcaldes de Olmué fueron todos 
designados por la Junta Militar de Gobierno. Ellos fueron: 

Jorge Besoaín Orbeta; Francisco Moreno de la Cerda; Ricardo 
Ghiorzi Gutiérrez; Sergio O' Ryan Rocuant ; Jorge Thompson Garrote; 
Aldo Sánchez Cerda; Rosita Leonicio de Calleja. 



Los recursos hídricos de la comuna están constituidos principal- 
mente por los esteros Pelamote, Granizo (con su afluente Cajón Gran- 
de), Pelumpén y sus afluentes (Estero Las Palmas, Lo Castro, Los Ma- 
quis y La Dormida). Estos esteros tienen principalmente un régimen 
nivopluvial que permite abastecer de agua a la población. 

El abastecimiento de agua para actividades agrícolas se realiza a 
través de un sistema de canales dependientes sustantivamente del Ca- 
nal Waddington. 



Suelos y superficie 



La calidad del suelo en el sector central y poniente de la comuna es 
preferentemente agrícola. En el sector alto el suelo es un 38% apto para 
la agricultura, siendo el resto pedregoso. La superficie de la comuna es 
de 211.5 km2, de este total el 96.1% corresponde al área rural (203,2 
kms2) y el resto al sector urbano, 8,3 km2. Lo anterior de acuerdo al 
plano regulador, aprobado con fecha 24 de mayo de 1983. 



Con el retorno de la democracia, los alcaldes electos fueron: Mario 
Mancilla Pardo y Tomás Aranda Miranda, ambos de la Democracia Cris- 
tiana. 



CAPÍTULO 3 



Personalidades de Olmué de Ayer y de Hoy 

Mariana de Osorio, ia fundadora de Oimué 

Extracto del Testamento de Mariana de Osorio, 1612. 

"...Mando se les entregue la estancia de Olmué, la que al presente 
tengo, de la cual les hago gracia y donación para mis indios, para ellos 
y sus mujeres, hijos y descendientes [o..]. Encargo a la conciencia del 
señor fiscal que lo fuere a quien mueve el mirar por el aumento y bien 
de estos pobres naturales y al protestar que lo fuere que no consienta 
que ninguno, no permitan que nadie se les entrometa en la estancia 
mientras no sean herederos, ni deber enajenar el ganado ni menos la 
estancia para que se sustenten, acudiéndoles a todos por iguales par- 
tes, fines para todos igualmente y sin su consentimiento nadie pueda 
sembrar ni ocupar las tierras con ganado ni sementeras para granje- 
rias sólo para el sustento hubieren de sembrar, sea sin perjuicio de 
mis indios, prefiriéndolos siempre en las mejores tierras y en las pri- 
meras aguas, atenido a que suele faltar, y los que sembraren tienen 
obligación de pagara los herederos sus terrazgos como herederos pro- 
pios que por esta mi cláusula de testamento les hago donación de 
ella, de modo que nadie pueda quitárselas ni los Ministros de su Ma- 
jestad...". 

La Hacienda de Olmué se ubicaba en el extremo este de la Cuenca 
de Limache, lindando al oeste con la estancia de Lliu Lliu y Pelumpén, al 
sur con la Estancia el Palmar y al norte con Ocoa. En Olmué, la historia 
fue muy particular. 

En 1 61 2, la dueña de estas tierras, Mariana Osorio, las donó a sus 
indígenas de encomienda y a una cuñada. Al morir Mariana de Osorio, 
hacia 1620, ios indígenas quedaron sin su protección, esto es, sin 



Carlos Barriles Ortega 



encomendero y disponibles para adjudicarse a otro español. Pero a la 
vez, las tierras de Olmué quedaron bajo el dominio de los aborígenes, I 
enmarcadas ahora dentro del derecho de propiedad español. Además' : ! 
la señora Mariana habría nombrado -en un segundo testamento- a ufj 
"patrono"' para que resguardase y protegiese a los indígenas. De esta r 
suerte, en este terruño tenemos dos protagonistas: los indígenas y los I 
herederos de la familia: 

¿Qué pasó con la familia heredera de Mariana de Osorio? No es 
claro, en la medida que no disponemos de los documentos originales. I 
Por un lado se afirma que habría heredado la propiedad Manuel Roco 
Campofrío Carvajal, con el título de Patrono de Olmué. Uno de sus siete 
hijos, Melchor Carvajal, tue el siguiente sucesor. Éste vendió en 1690 I 
parte de la propiedad a Francisco Hidalgo, un potentado hacendado de I 
Caleu. Por otro lado, según se desprende de un embrolloso juicio, la 
rama de la familia de Mariana que se quedó en Olmué fue la de su cuña- 
da, María Alvarado, quien vivió en el lugar junto a su marido, el capitán I 
Lázaro de Aránguiz. Esto concuerda con el primer testamento de Mariana, 
en donde María Alvarado y su familia figuran también como sus herede- 
ros, junto a los indígenas, en la parte donde estaban las casas y herra- 
mientas principales de la propiedad. En 1639 habrían vendido su parte 
a Bernabé Fuentes. 

Veamos ahora qué pasó con los indígenas: 

(a) Como dueños de gran parte de las tierras, decidieron arrendarlas. 
Primero a un tal Riberos, pero a su muerte se vieron "...solos y desampa- i 
rados experimentando los agravios de los pasajeros y hurtos que nos 
hacían de los caballos por nuestra soledad", por lo que volvieron a arren- : : 
darlas. Además, según afirmaron, "nos conviene tener en las dichas tie- 
rras persona español y tal cual convenga para nuestra defensa y para 
que fomente nuestras labranzas y sementeras, con bueyes, arados y ca- 
rretas que nos faltan". Además, el arrendamiento caía sobre tierras bal- ? 
días. Ellos se reservaron para sí lo que consideraron necesario para sus 
sementeras. Con esta práctica, los indígenas atrajeron una fuerte pre- I 
sión sobre sus tierras, tanto social como económica. Los arrendatarios I 



40 



■ 



Reseña Histórica de Olmué 

aS u vez, subarrendaron tierras y las administraron como suyas. 

(b) Como se trataba de indígenas de encomienda, fueron encomen- 
dados de nuevo. Algunos de los encomenderos del siglo XVII habrían 
sido Pedro Figueroa, Lorenzo Figueroa (su hijo), Tomás de Zambrano y 
Ugalde. Del siglo XVIII sabemos de una encomendera llamada María 
Carvajal. Los encomenderos no eran dueños de las tierras; sólo podían 
disponer de los indígenas. Pero con el paso de los años, el número de 
éstos disminuyó notoriamente. Ya a fines del siglo XVII figuraban en un 
registro isólo ocho!. 

(c) A los olmueínos se les asignó un Protector de Indios para que 
velara por su cuidado y buen trato. Contrario a lo que podría pensarse, 
este protector parece haber desempeñado un papel activo en la protec- 
ción de los indígenas. 

(d) Finalmente, ya en el siglo XVIII, se avecindó un conjunto de espa- 
ñoles pobres y mestizos. Los arriendos y ventas de tierras terminaron 
amestizando a indios y españoles en una relación socioeconómica en 
que se impusieron culturalmente los hispanos. De hecho, ellos defendie- 
ron la tierra de la presión de los hacendados del entorno, que en el siglo 
XVIII buscaban más tierras para plantar trigo. Ahora bien, desde el punto 
de vista social prevalecieron los indígenas, porque triunfó la idea de co- 
munidad. De esta manera, a fines del siglo XVIII prácticamente no había 
indígenas en Olmué. El maltrato, las enfermedades y el mestizaje los 
hicieron desaparecer. 

Doña Mariana de Osorio, como se dijo, podría ser la fundadora de 
Olmué. Así lo entendieron las autoridades desde los primeros días de la 
restauración del municipio. Por ejemplo don Hugo Quinteros Venegas, 
primer alcalde de este período, dijo el 1 8 de junio de 1 966 a El Mercurio 
de Valparaíso, que "estimo factible la iniciativa sugerida por intermedio 
de El Mercurio, en el sentido de levantar en la plaza de esta ciudad un 
monolito en homenaje a la memoria de doña Mariana de Osorio". Años 
después y por iniciativa de la Cámara de Turismo Comunal se instaló en 
la plaza de Olmué, sector oriente, una piedra con una leyenda alusiva a 
doña Mariana de Osorio. Ver foto página 42. 



41 



Carlos Bárrales Ortega 



Yolanda Fígueroa Vargas, la 
primera dama de OSmué 

Doña Yolanda se inscribe en esta 
historia como la esposa del primer alcal- 
de de Olmué, después del periodo de 
cesación de la comuna, es decir del año 1 927. Fue en buenas cuentas la 
primera dama de Olmué. 

Nacida en Olmué fue hija de don Cruz Figueroa Bermúdez y doña 
Flora Vargas Morales, ambos oriundos de Colliguay. En el año 1946 
doña Yolanda conoció a quien sería su esposo de toda la vida. Se trata- 
ba de un joven recién llegado de Valparaíso, donde había trabajado como 
empleado en un banco. 

Ya instalado como comerciante en la esquina de Avenida Eastman 
y Portales, se hizo rápidamente popular por su forma de trabajar, en pos 
de la comunidad olmueína. 

Don Hugo Quinteros Venegas y doña Yolanda Figueroa se conocie- 
ron y se casaron, para toda la vida, como era la costumbre. Y juntos 
formaron una pareja ejemplar que combinó el servicio público con las 
tareas familiares y comerciales, en un hogar donde Dios mandó 5 hijos: 
Angélica, Patricia, Ximena, Hugo y Lilian. 

Olmué era como una calle de Limache. Sin adelantos. Su suegro 
fue quien lo entusiasmó por luchar por la reivindicación de Olmué, como 
comuna independiente. 

42 




Reseña Histórica de Olmué 



Corría el año 1964. Eduardo Frei Montalva era el Presidente de la 
República y los demócratacristianos ocupaban los cargos de liderazgo 
en todos los ámbitos de la nación. 

primeras gestiones 

En Olmué había un grupo de ciudadanos cuya razón de ser era con- 
seguir que Olmué fuera otra vez comuna, como lo había sido hasta el 
año 1 927. Entre otros cabe mencionar, según la señora Yolanda, a Nico- 
lás Martin, Carlos Santis, Lindorío Fernández, Hugo Arellano y por su- 
puesto su marido Hugo Quinteros. Más tarde se sumarían nuevos 
olmueínos como Francisco Collado y José Gatica. 

"Él se dedicó en cuerpo y alma a las reuniones", recuerda doña 
Yolanda, quien se tuvo que dedicar al mostrador del almacén "La Colme- 
na", de la familia. "Eran almacenes sin horario, el que se mantenía abier- 
to más tiempo ganaba más. Así era la competencia. Y Hugo seguía en 
reuniones, todo el tiempo, aparecía de repente en el almacén, supervi- 
saba el funcionamiento, pero de ahí volaba otra vez, porque tenía que ¡r 
mucho a Santiago a reuniones en La Moneda", recuerda. 

Hasta que de tanta reuniones surgió la decisión del presidente Frei 
de devolverle a Olmué su status de comuna. Para los militantes de la DC 
como para el propio Hugo Quinteros, en cierto modo, no fue una sorpre- 
sa su nombramiento como alcalde, a la edad de 24 años. 

Otro de los mentores de la comuna fue Ricardo Gihorzi, quien resul- 
tó ser regidor. Doña María Carvajal fue designada como delegada. 
A la siguiente elección salió otra vez con amplia mayoría de votos. 

Llegó 1973 

Estaba en su tercer período de alcalde, sin percibir dieta ni salario, 
y costeando gran parte de los gastos del cargo con su propio peculio y el 
de su familia, hasta que lo sorprendió el año 1 973. 

Pinochet le permitió seguir seis meses más en el cargo mientras 



43 



Csrioí Bárrales Ortega 



Reseña Histórica de Qlmué 



designaba a un sucesor. Cumplido ese plazo, debió irse. El hombre que 
había dado todo por Olmué ahora estaba en su casa, en su almacén, 
mirando cómo otros hacían del Municipio su trabajo y su casa. 

"Aquí los militares allanaron muchas casas, de todo tipo de vecinos, 
a gente importante y modesta. Pero a nosotros jamás. Una noche llegó ' 
hasta acá, don Teo Storm, quien le contó a Hugo que había sido desig- I 
nado para ser alcalde, pero que no podía, y entonces le pidió a Hugo I 
que le sugiriera un nombre de un olmueíno que pudiera asumir como I 
alcalde designado. Hugo le dio el nombre de don Jorge Besoaín, un ofi- 
cial de carabineros de Limache, casado con la ex secretaria Municipal 
de esa ciudad, doña Eliana Riveras", relata doña Yolanda. 



La Municipalidad tiene domicilio fijo 



Por muchos años la Municipalidad de Olmué funcionó en domicilios 
particulares, que vecinos de buena voluntad facilitaban para esos efec- Huaso. 
tos, como era el caso de don Enrique Panessi. 

"Hugo estaba todo el tiempo buscando una propiedad que pudiera 
servir para cobijar al naciente municipio, y en eso estaba cuando un ve- 
cino que era a la vez cliente del almacén, vino una tarde a ofrecer un 
terreno que tenía en esta comuna. En realidadlo que ofreció fue un ne- 
gociado que bien podría haberle significado a mi esposo un enriquecí- I 
miento ilícito, pero él se negó rotundamente a cualquier tipo de ilícito. 
Más tarde, lamentablemente, ese vecino dejó de comprar en el almacén 
y se convirtió en una verdadera pesadilla para mi esposo", recuerda doña 
Yolanda. 

En la calle Prat había un hotel llamado "Hotel Inglés", que tenía la 
familia de don Jerónimo Brusco. La propiedad era de la Iglesia Católica 
y allí se iba a instalar un colegio parroquial a cargo de unas religiosas. Al 
poco tiempo las monjitas empezaron con su labor, pero dos de ellas 
enfermaron y la superiora decidió retirarse de Olmué. Fue la oportuni- 
dad del alcalde Quinteros para luchar por adquirir la propiedad, donde 



pudiera instalarse definitivamente la Municipalidad. 

Pero el Obispado se opuso a los planes del alcalde, porque quería 
la propiedad para centro de retiros. Se desató un conflicto que llegó a 
dividir a la comunidad de Olmué, a tal puntoque los feligreses, en apoyo 
a su obispo, hicieron correr entre los vecinos una lista con nombres y 
firmas que pedían la excomunión del alcalde Quinteros. 

Finalmente, y antes que la sangre llegara al río. El gobierno decidió 
la compra de la propiedad. El alcalde se preocupó hasta del diseño del 
edificio, que albergaría todos los departamentos en un solo lugar. Vien- 
do que los recursos del Estado no llegaban tan rápido, no lo pensó dos 
veces y empezó a sacar materiales de su propio negocio para ir constru- 
yendo el edificio. 

Este edificio es el que todos conocemos en Arturo Prat N°12. Des- 
pués vendría la expropiación del terreno adyacente que es donde está 
hoy día el parque El Patagual, donde cada año se realiza el Festival del 



Los últimos años de don Hugo Quinteros 



Ya sin el Municipio se fue a trabajar a la Cámara de Comercio de 
Valparaíso. Formó después la Central de Compras de Villa Alemana. 
'Viajaba todos los días en su auto hasta Valparaíso a trabajar, lejos de su 
querido Olmué", dice doña Yolanda. 

Lo sorprendió la muerte en Villa Alemana. Un infarto puso fin a la 
vida de este verdadero artífice de Olmué y su historia moderna. 

Como una forma de hacer justicia a su memoria y su ejemplo, el 
alcalde Tomás Aranda bautizó una de las principales avenidas de la ciu- 
dad con su nombre, y un retrato de regular dimensión cuelga de una de 
las paredes del salón de sesiones del Concejo Comunal. Desde allí don 
Hugo Quinteros preside silenciosamente cada reunión, como un alcalde 
vitalicio. 



Carlos Bárrales Ortega 

Obras del Alcalde Hugo Quinteros Venegas 

Son numerosas las obras de progreso que se ejecutaron durante 
los tres períodos que le correspondió ejercer como alcalde al destacado 
comerciante Hugo Quinteros. Una de las iniciativas impulsadas bajo su 
administración fue conseguir la retasación de todas las propiedades de 
la comuna de Olmué, porque estos bienes raíces estaban con bajos 
avalúos. Estaban considerados como rurales, categoría que tenían an- 
tes de la reposición de la Comuna. 

Sin duda alguna que esta situación fue favorable para el desarrollo 
de la comuna. De ese modo hubo más interés por invertir en muchos de 
las predios que se encontraban abandonados por sus dueños. 

Con la restauración de la comuna y el funcionamiento del municipio, 
Olmué comenzó a tomar otra fisonomía. El progreso ya estaba caminan- 
do. Así quedaba atrás su lento avance y su aspecto de pueblo abando- 
nado, que en realidad lo era cuando dependía de la Municipalidad de 
Limache. 

Otra de las iniciativas impulsadas por la primera administración mu- 
nicipal fue la creación de un Departamento de Turismo y Relaciones 
Públicas, que en sus comienzos se preocupó de planificar y desarrollar 
un vasto programa de actividades, aprovechando las condiciones natu- 
rales que Olmué posee para el fomento del turismo 1 . 

Junto a esto se activó la expropiación de los terrenos adyacentes a 
la Casa Consistorial, el Parque El Patagual, que estaba en completo 
abandono, y donde se construyó el hermoso escenario para el desarro- 
llo del "Festival del Huaso de Olmué", cuyo proyecto e idea del periodis- 
ta Charles Guzmán Organ, fue aprobada por el Municipio en 1 969 y pos- 
teriormente en 1970 se convirtió en realidad con la realización del pri- 
mer festival. 

En sus comienzos la Municipalidad de Olmué funcionó en una pro- 
piedad cedida por el vecino Enrique Panessi Onetto. Posteriormente se 
adquirió una propiedad en calle Prat, la que se destinó como casa Con- 
sistorial, en cuyos terrenos se construyó el edificio que alberga los dis- 




Reseña Histórica de Olmué 



tintos departamentos del Municipio y el auditorio. Ambas obras de pro- 
greso constituyen un motivo de orgullo para Olmué, porque fueron las 
primeras iniciativas impulsadas durante la administración que le corres- 
pondió organizar la infraestructura municipal. 

Para todo esto se contó con la valiosa colaboración de parlamenta- 
rios, autoridades y vecinos relevantes que prestaron su apoyo a. estos 
proyectos de envergadura para la comuna, que iniciaba los primeros 
pasos en su segunda etapa. 

Entre las principales obras realizadas durante la Alcaldía de don Hugo 
Quinteros Venegas destacan numerosas extensiones de alumbrado pú- 
blico en las poblaciones Olmué, Granizo, Lo Narváez y también en las 
principales calles. Construcciones de caminos y vías de acceso tanto en 
Olmué como en la Quebrada de Alvarado. Pavimentación de calles en el 
sector céntrico de Olmué, como Blanco Encalada; construcción de pla- 
zas , juegos infantiles y caminos hacia lugares de atracción turística, como 
al Cerro "La Campana', "Cajón Grande", "Pelumpén", etc.; construc- 
ción del Estadio "Juan Stambuk" y mejoramiento del camino de Lo 
Narváez a Pelumpén, con la cooperación de la empresa calerana "Ce- 
mento Melón", de la Dirección de Vialidad y de la Municipalidad. 



Aída Chíappori y La Scala de Milán 

Ubicada desde su inicio en la calle Arturo Prat N°5058, la Scala de 
Milán ha sido por espacio de décadas el destino de cientos de visitan- 
tes de Olmué. La familia Chiappori compró la propiedad el año 1 935 al 
diputado Francisco Palma, quien vivía a la sazón en Limache. 

Don Blas Chiappori era un italiano que había hecho dinero y posi- 
ción en Valparaíso con un respetado resturante llamado Scala de Milán. 
Amante de la ópera don Blas inculcó en sus hijas Aída y Gioconda esta 
pasión que hasta hoy se hace sentir. 

Como muchos porteños que venían a Olmué a descansar del trajín y 
de la presión de los negocios, los Chiappori eran asiduos clientes del 
Hotel Hansa, donde hoy está el Villa Sol. Así, desde el año 1935 los 




Cirios Bárrales Ortega 




Chiappori impulsaron la "Scala de Milán" en Olmué, luego de vender el I 
negocio en el puerto. Con la ayuda de los paisanos al principio, la "Scala 
de Milán" adquirió prestigio por su buena cocina y excelente atención. 

A la muerte de don Blas fue su hija Aída quien tomó el relevo y quien 
hasta la fecha de esta edición sigue al mando de la "Scala de Milán", 
que cada fin de semana es visitado por amantes del paisaje, la tranqui- 
lidad y la buena música. 

El Festiva? del Huaso, según Aída Chiappori 

En los amplios y soleados salones de la "Scala de Milán", y como 
haciendo honor a sus nombre, se reunió un selecto grupo de prohombres 
que tendría directa incidencia en la creación del famoso Festival del Huaso 
de Olmué. 

Allí estaban, entre otros, Carlos Ansaldo -amigo personal de los 
Chiappori y creador del Festival de la Canción de Viña del Mar- Pedro 
Kubiertzki, dueño de la Hostería El Copihue, invitado éste por Charles 
Guzmán Organ, periodista y relacionador público de la Municipalidad de 
Olmué. 

El fin de aquella reunión era, según Aída Chiappori, anfitriona, dar 
con una receta que permitiera atraer mayor flujo de visitantes a Olmué y 
a las hosterías. Y fue don Carlos Ansaldo quien habría dicho: 

- ¿Por qué ustedes, que tiene una público tan bonito, tan campe- 
sino, con tanto paisaje, no hacen un festival que cada año sea una fiesta 
del folclor? 

Según Aída Chiappori esa fue la partida de nacimiento del Festival 
del Huaso, porque después don Charles Guzmán presentó el proyecto 
que sería aprobado por don Hugo Quinteros Venegas y luego por su 
sucesor Ricardo Ghiorzi Gutiérrez en la alcaldía, respectivamente. Co- 
rría el año 1970. 



1 



Rssef'-i Hisíórica de Oimu*: 



Beatriz de! Carmen Zahr Tajmuch, Parador de Betty 

Una de las personalidades destacadas de Olmué es sin lugar a du- 
das Beatriz Zarh Tajmuch, dueña del siempre activo Parador de Betty. 
Sus padres fueron Sergio Zahr Chamy y doña Rosa Tajmuch Chamy. 
Tiene dos hermanas: Cecilia y Mercedes; tres hijos, Claudia, Alejandra y 
Sergio y tres nietos: Francisca, Antonia y Thierri. 

Desde su niñez está ligada a Olmué, pues habiendo llegado al mun- 
do en el puerto de Valparaíso, el año 1 945, en una familia de inmigrantes 
de origen sirio, desde siempre los ojos y el alma la llevaron a Olmué. 

Cuando se casó con quien comparte buena parte de su vida, el em- 
presario Jorge Fontanés, amor que supo imponer a las rígidas costum- 
bres de su cultura, se decidió por Olmué, donde además recibió una 
casa de regalo. El año 1987 se trasladó con familia y todo a esta bella 
comuna, donde se dedicó a la fabricación de pasteles. Rápidamente, el 
impulso empresarial los llevó a visualizar su "parador", como una cafete- 
ría y pastelería, para el té y las tortas. Así nació "El Parador de Betty", en 
el año 1990. "En Olmué no había donde pasar una rato agradable en 
compañía de un café y unos ricos pasteles -recuerda- sólo había 
restorantes de comida a la chilena, y entonces empezamos a construir el 
Parador de Betty, en la esquina de Portales con Eastman, donde hoy 
está aún el Parador", cuenta Betty. 

- ¿Y cómo fue el paso de cafetería a restorant? 

- A Jorge se le ocurrió hacer plateada al jugo. . . y se vendieron to- 
das. . . fue increíble, así empezó el restorant Parador de Betty. 

Ya convertidos en restorant de turismo, empezó una carrera -que 
aún está lejos de terminar- de múltiples reconocimientos, más de 50 de 
diversa importancia, premios que decoran varios metros de pared de su 
parador. 

Pero Beatriz Zarh no sólo se ha destacado en la gastronomía 
olmueína, si no que ha sabido compatibilizar su escaso tiempo como 
empresaria, con la literatura y las labores y desafíos gremiales. Cualida- 



49 



Reseña Histórica de Olmué 



des que son propias de los ciudadanos extraordinarios, que no se con- 
forman con pasar la vida metidos en el negocio. En esto Beatriz Zarh se 
ubica en la línea de los grandes impulsores olmueínos, a la altura de un 
Francisco Collado Fortuni, un Balbontín o un Quinteros Venegas, por 
nombrar sólo a algunos. Sólo le ha faltado el apoyo político o municipal 
para lograr más 



- : — • 




El Festival de la Comida del Huaso 

Este festival nació en el corazón de la familia Zahr Fontanés. Pensa- 
do como una actividad enmarcada en el Festiva del Huaso de Olmué, ha 
¡do afirmándose con el paso de los años, ya suma diez, logrando atraer 
a un público siempre agradecido de saborear los platos típicos de la 
cultura gastronómica chilena, de campo. También concita el interés de 
algunas empresas que auspician cada año este festival. Pero el peso 
financiero y organizacional recae siempre en el Parador de Betty, que 
lejos de hacer un negocio particular, deja un dividendo a favor de la co- 
muna de Olmué, que puede ofrecer a sus miles de visitantes estivales 
una actividad diferente y sabrosa. 

Siempre en movimiento 



™ Beatriz Zarh junto a su 
equipo durante una de las 
celebraciones del Festival 
de la Comida del Huaso, 
que cada verano realiza 
desde hace diez años. 



Para Beatriz Zarh estar en constante movimiento es una forma de 
vivir. Por eso no se queda tranquila nunca. Y ya está embarcada en un 
nuevo desafío: El Festival de Flores. Este festival, que se inició el año 
2004, reúne a los amantes de las flores y jardines de toda la región, que 
en noviembre se dan cita en los prados extensos del Parador, para dis- 
frutar de las sonrisas de Dios que en cada flor se abren para reflejar los 
rayos siempre dorados de sol de Olmué. 

Siempre interesada en sacar adelante el turismo, como lo tienen claro 
los empresarios del rubro y las autoridades que como el ex alcalde Hugo 
Quinteros Venegas, saben que deben potenciar la industria turística, se 
ha involucrado en muchos cargos relacionados con el tema. Así, por ejem- 
plo, ha sido varios años presidenta de la Cámara de Turismo de Olmué, 
también es directora de la Asociación de Hoteles, Hotelga Quinta re- 
gión. Es asimismo vicepresidenta del Grupo de los 21 en el Turismo y 
del Club de Flores y Jardines de Olmué. Y Directora de la Cámara de 
Turismo regional y de la Comisión de Turismo de la Provincia de Quillota. 



50 



Desde la Cámara de Turismo de Olmué ha asumido varios desafíos 



5 



relevantes para la actividad turística comunal. Uno de esos hitos fue la 
instalación de la placa en memoria de la fundadora de la comuna Mariana 
de Osorio, en la plaza Teniente Merino, el año 1 993. 

La Ruta de Darwin 

La última de las iniciativas emprendidas por Beatriz Zahr es haber 
conseguido el apoyo de Servicio Nacional de Turismo para darle a Olmué 
una relevancia desde el punto de vista científico y ecológico a partir de la 
visita del naturalista inglés Charles Darwin, que tuvo lugar el 1 7 de agos- 
to de 1 833. Así nació La Ruta de Darwin, que hoy aparece en las promo- 
ciones institucionales de turismo ecológico a escala mundial. 

Le-, . i .\r.dr l -rh-3:H3 --leí Cerro La Campana 

El matrimonio de Beatriz Zarh 
y Jorge Fontanés ha sido un cons- 
tante difusor de ideas para fo- 
mentar y potenciar el turismo in- 
nato de Olmué. Una de esas 
ideas fue la de los andariveles en 
el cerro La Campana. Pero la ¡dea 
ya había sido planteada años an- 
tes. E! Mercurio de Valparaíso en 
su edición del 1 6 de julio de 1 967 
ya había divulgado una noticia 
"futurista" para los lectores de la 
época. Dos españoles, Ángel 
Navarrete Candía y Ángel 
Gutiérrez, de La Tranquera, ha- 
bían dado los primeros pasos en 
esa dirección. 

Es más, don Ángel 




Reseña Histórica de Olmué 



Navarrete viajó a España con sus propios recursos y medios para con- 
tactar a empresas dedicadas a la instalación y ventas de andariveles y 
teleféricos, encontrando buena acogida y ciertas facilidades en el crédi- 
to a la implementación de un mirador con andariveles en el Cerro La 
Campana, pero no fue oído con mucha interés en el gobierno comunal 
de Olmué ni de Limache. Algo parecido les ocurrió a Beatriz Zarh y su 
marido. 

Zulema Zamora Toledo, la gran Secretaria Municipal 

La naciente municipalidad impuso sobre algunas personas un peso 
formidable. Era el caso del joven alcalde demócrata cristiano Hugo 
Quinteros Venegas, recién designado por su excelencia el Presidente 
de la República de entonces, don Eduardo Freí Montalva. Ese joven ba- 
tallador tuvo la bendición de contar entre los suyos a una esposa ejem- 
plar, doña Yolanda Figueroa, quien lo apoyó y soportó parte importante 
del peso que recaía en su esposo. 

Pero fuera del ámbito familiar, había otras personas que pusieron 
su parte en la restauración de la comuna de Olmué y posteriormente en 
la organización del naciente municipio. 

Es el caso de Zulema Zamora, una profesora de inglés, radicada en 
Olmué, quien fue acomodándose paulatinamente al inesperado llamado 
del destino. Pues sin buscarlo fue aceptando el peso de contribuir a la 
organización de la Municipalidad de Olmué, en tiempos en que no había 
más que un par de muebles y una máquina de escribir prestada. 

"Esa casa, que don Enrique Panessi prestó, ubicada en Avenida 
Granizo 1 33, la arreglé con unas cortinas que llevé de mi casa, don Hugo 
consiguió la máquina de escribir, un escritorio, cuatro sillas: eso era, 
señores, la alcaldía y la secretaría del alcalde", recuerda con humor doña 
Zulema. 

El Municipio itinerante 

"No había ni local fijo para sesionar ni comodidades para trabajar - 



53 



Carlos Bárrales Ortega 

rememora- debíamos andar como gitanos de aquí para allá, en casa 
particulares que algunos vecinos facilitaban, como el señor Panessi, pero 
era todo tan bonito, tan romántico, pues todos estábamos maravillados 
con esta experiencia nueva, estábamos haciendo historia y todo fluía en 
un ambiente de compañerismo difícil de entender hoy día', dice Zulema. 

Acompañó al alcalde en todas las gestiones para adquirir un edifi- 
cio municipal. Aprendió al dedillo la Ley Municipal, al punto de saberse 
de memoria cada recorrido de cada oficio y de cada acción municipal, 
de tal manera que los demás, sobre todo los regidores, la vieron como 
una escollo que necesariamente debían superar para realizar gestiones 




Reseña Histórico de Olmué 

lie antes habían cobijado a los pasajeros del hotel "Inglés", que había 
funcionado en el mismo inmueble. "El alcalde don Hugo Quinteros me 
d ecía- usted disponga. Me dio carta abierta para disponer. Y yo me las 
arreglaba para darle un ambiente más cómodo, más acogedor a esas 

viejas piezas de adobe". 

"La nueva comuna era apoyada por doña María Carvajal, quien era 
la subdelegada del gobierno, similar a lo que hoy es el gobernador pro- 
vincial El Director del Tránsito era el hermano del actual alcalde, se lla- 
maba Lorenzo Aranda. Don Erico Gatica fue el primer secretario del juz- 
gado de policía local y el primer juez fue don Víctor Villegas Herrera. Don 

Y conseguir proyectos: «¿In quererte me convertí en ,a villana de e„os, I En* ^^^^^^^ 
porque debía atajarlos oada vez que querían hacer algo s,n tomar en . no ™p¿? "íafy don Carlos Bianohi Iñíguez, qu.en era direc- 



cuenta la ley", dice. 

Para lograr apoyo y recursos del gobierno, lograr algo en lo admi- 
nistrativo y burocrático, el alcalde y la secretaria debían ir a Santiago. . . 
En esos tiempos, el camino La Dormida era en realidad una huella pol- 
vorienta, plagada de calaminas y cascajos que hacían del viaje una tortu- 
ra para los ríñones más atrevidos. Sólo las muías paseaban por él como 
princesas sobre alfombras persas. 

Los viajes se hacían en taxi. "Era el taxi de don Tito Cárdenas, quien 
cobraba valores ínfimos por cada viaje. Otras veces los viajes eran por 
tren, la Serpiente de Oro, le decíamos, era un tren veloz que se movía 
como una batidora, con buffet para tomar café", recuerda. 

¡La Municipalidad tiene casa propia! 

Finalmente, cuando lograron la expropiación de los terrenos que 
serían ocupados para alzar en ellos el edificio municipal que hasta hoy ? . cipalidad. 
está en Prat 12, fueron amenazados con la excomunión, por parte délos | * MMa M n rl» natentes 

católicos reaccionarios. "A los dos, con don Hugo, nos hicieron saber Las primeras campanas de renovaaon de patentes 

que seríamos excomulgados por haberle expropiado el edificio al obis- 
pado", dice Zulema. 



en el tema de la secretaría; y don Carlos Bianchi Iñíguez, quien era direc- 
tor de obras de Limache, nos ayudó a organizar nuestra dirección de 
obras municipales", recuerda. , 

La primera adquisición fue en realidad un regalo. Se trato de un 
camión tolva que les donó la Municipalidad de Limache. "Estábamos 
todos felices pues era nuestra primera máquina municipal, aunque el 
camión no tenia frenos y había que empujarlo entre todos para que par- 
tiera . " dice con sorna doña Zulema Zamora. 

"El regidor designado Ricardo Ghiorzi aprendió a manejar en ese 
camión tolva", añade Zulema. 

Había una Oficina del Seguro Social en Limache y todos los abueli- 
tos debían llegar allá. Hasta los pobres vecinos de La Dormida y Que- 
brada de Alvarado. Demoraban un día entero en un tramite. Los viejitos 
debían bajar a las 3 de mañana para poder cobrar sus pensiones. Por 
eso don Hugo hizo que se abriera una oficina de pago en nuestra Muni- 



La alcaldía quedó en la sacristía. Eran unas piezas altas de adobe, 



A la municipalidad de Olmué siempre le ha ido bien en las captacio- 
nes de patentes vehiculares. Pero en esos años parece que era mucha 



Carlos Bárrales Ortega 



más exitosa la gestión del Municipio. La secretaria municipal de aque- 
llos años recuerda cómo eran esas campañas. i; Un año tuvimos la cola- 
boración de vecinos como el dibujante Lukas y don Mario Cortés. Enton- 
ces se nos ocurrió dar por cada patente una botella de chicha. Todos 
venían a Olmué, eran colas y colas. . .", dice. 

El pago de Chile 

Todo iba como en los libros de cuentos infantiles: derecho al final 
feliz; mas, llegó el año 1 973 y con él los episodios que llenarían de vio- 
lencia al país entero, incluido Olmué. Así las cosas, de la noche a la ma- 
ñana, don Hugo Quinteros Venegas, el gran estadista comunal, el pro- 
hombre épico, el forjador de la comuna, el organizador a pulso, pasó de 
la alcaldía a... la nada. Despojado de sus cargos, sin haber cometido 
otra falta que ser demócrata cristiano, se lo llevó lentamente la historia 
por caminos ajenos a su querida ciudad de Olmué. 

Pero doña Zulema Zamora siguió al frente de la secretaría munici- 
pal. Para ella las cosas también cobrarían otro rumbo. Ya estaban bas- 
tante caldeados los ánimos en el Municipio. Algunas irregularidades que 
doña Zulema había detectado la hacían sentir la necesidad que debía 
haber un golpe de autoridad que no veía de dónde venir. Se había gana- 
do de paso la animadversión de algunos elementos que habían hecho 
de la corrupción municipal un hábito. 

Doña Zulema permaneció en el cargo unos años después del 73, 
tocándole compartir ahora al lado de los alcaldes designados por la Jun- 
ta Militar. Primero llegó don Jorge Besoaín, oficial de Carabineros de 
Chile. Un hombre ligado a la zona, esposo de la secretaria municipal de 
Limache, Eliana Riveros. Con él logró funcionar relativamente bien. Has- 
ta que llegó la muerte y se llevó al carabinero alcalde. Ahí comenzaron 
los verdaderos problemas para Zulema Zamora: asumió el nuevo alcal- 
de, un representante del ejército que venía designado desde la Capital. 

De antes ya se habían dado mal las relaciones entre ambos. De 
modo que al cabo de un par de años, este nuevo alcalde llamado Fran- 

55 



] 



Reseña Histórica de Oimcé 



cisco Moreno de la Cerda la humilló públicamente, relegándola a la Ofi- 
cina de Correos de Chile, en un cargo de servicio menor. Allí aprendió a 
limpiar casillas, a usar el telégrafo y todo lo postal, y conoció además a 
funcionarios solidarios que no le quitaron el saludo". ;i A ese alcalde le 
decían Pancho Pistolas", recuerda Zulema, quien la rebajó del grado 1 1 
al grado 31 . "A mi me decía 'yegua demócratacristiana', te voy a sacar 
del Municipio como sea". Zulema Zamora fue exonerada del servicio pú- 
blico el año 1979, con un "decreto de guerra", quedando en su cargo el 
señor Alejandro Pérez Tapia. Zulema Zamora debió reubicarse en una 
notaría y posteriormente se instaló con una oficina de corretajes de pro- 
piedades, en su querida ciudad de Olmué, donde goza del cariño y reco- 
nocimiento de todos los buenos vecinos. 

A Olmué no le fue muy bien con los alcaldes designados por la Junta 
Militar. Hubo excepciones, como en toda regla. Pero hubo otros..., como 
uno que todavía es recordado por su capacidad para escaparse... quien 
realizaba verdaderas acrobacias de circo, para eludir la presencia de 
los acreedores: se escapaba por la ventana posterior de la alcaldía, usan- 
do para ello una escalera de mano. 

Hugo Arellano Herrera, la voz de Olmué desde la radio 
Limache 

La voz de don Hugo Arellano Herrera está en el "adn" olmueíno, aun- 
que hayan pasado años de silencio y exilio. Con su particular estilo ra- 
dial, diariamente y por años, acompaña a las familias de Olmué y Limache, 
donde está ubicada la planta transmisora. Sin embargo, es un olmueíno 
más desde que empezó a irradiar las ondas a favor de la restauración 
de la comuna y del Municipio de Olmué. No obstante ser regidor por 
Limache, sabía de buena fuente que Olmué no podía seguir siendo un 
apéndice de Limache. Conocía por su labor de periodista las urgentes 
necesidades que tenía Olmué y que por lo tanto debía lograr su autono- 
mía cuanto antes. Por eso hizo campaña a favor de la autonomía, dando 
tribuna a los proceres de la emancipación olmueína, como don Hugo 



57 



Carlos Bárrales Ortega 

Quinteros y don Francisco Collado Fortuni, como a muchos otros de di- 
fícil enumeración. 

Los servicios de la radio Limache -hoy Latina- fueron muy útiles 
desde antes de los primeros años del Festival del Huaso, cuando era 
apenas un guitarreo alegre y popular en la plaza del pueblo de Olmué. 
"En esos años transmitíamos en diferido, pues no había medios técni- 
cos adecuados, si habría dos líneas de teléfono en el pueblo era mu- 
cho.. ." recuerda don Hugo. 

"A Don Hugo Quinteros lo conocí, era un hombre bonachón, muy en- 
tusiasta y trabajador por su comuna, lo admiro por su ejemplo de servi- 
cio a Olmué", dice don Hugo Arellano. 

Don Osvaldo Collado Fortuni 

Otro de los ilustres porteños avecindados en Olmué con su familia y 
fortuna, fue don Osvaldo Collado Fortuni, quien llegó en la Semana San- 
ta del año 1954. Había nacido en Valparaíso el año 1912, en la calle 
Jaime, hoy Avenida Francia. Se casó en el cerro Barón con la señora 
Adriana Amagada. Don Francisco era Constructor Civil. Se le recuerda 
como un gran gremialista y de una capacidad de servicio y trabajo sin 
límites. Con la directiva del Partido Radical de Olmué, su partido, se la 
jugó también por lograr la restauración del Municipio y de la Comuna de 
Olmué. 

Su familia lo recuerda al frente de su negocio familiar, una avícola en 
la calle Portales y junto a él a don Julio Iglesias Vera; a don Carlos Chávez 
Valladares, quienes eran la directiva del Partido Radical, con quienes 
debía viajar al Senado, en Santiago, para rendir verdaderos exámenes 
ante la Comisión de Hacienda, que presidía en los sesentas, el senador 
Bulnes Sanfuentes. 

"Allí les preguntaban cómo iban a financiar el prepuesto de la futura 
Municipalidad, cómo esto, cómo lo otro...", recuerda su hijo Osvaldo, her- 
mano de Francisco Collado Amagada, ex concejal de la Municipalidad 




Reseña Histórica de Olmué 

de Olmué. 

Don Francisco Collado F. no se interesó en la posibilidad de ser uno 
de los designados por el Presidente Frei para ser regidor de la naciente 
comuna. Lo suyo iba por las instituciones de servicio público, como Bom- 
beros, institución de la que fue uno de los socios fundadores, junto a Don 
Enrique Balbontín Urquiza, otro prohombre, cuyo nombre designa a la 1 3 
Compañía. 

Asimismo, Don Francisco Collado F. fue organizador y fundador del 
proyecto del Club de Leones de Olmué. 





5 9 



1 



CAPÍTULO 4 



EL FESTIVAL DEL HUASO 

EL COMIENZO 

El Festival del Huaso de Olmué, a través de su existencia, se ha 
convertido en el principal espectáculo de atracción de la música folclóri- 
ca nacional, especialmente de la línea huasa. Desde su creación en 1 969 
sus objetivos son estimular la producción de los compositores y autores 
de las expresiones vernáculas de nuestra patria. 

Este encuentro musical, que es organizado por la Municipalidad de 
Olmué, único en su género en la Quinta Región, tiene un especial atrac- 
tivo para los visitantes y turistas chilenos y extranjeros que llegan a esta 
zona. 

Se presenta en un ambiente típicamente de campo, como lo es esta 
ciudad de "tierra adentro", rodeada de altas montañas, donde se desta- 
can por su altura y hermosura "La Campana" y "El Roble", por citar algu- 
nos de los cerros más importantes. 

Hace un cuarto de siglo que el rasgueo de las guitarras se escucha 
en el escenario del parque "El Patagual". Allí, en 1970, se presentó la 
primera versión de este festival en un rústico pero típico teatro al aire 
libre, construido de troncos de árboles y tablas rodeado de viejos sau- 
ces que muchos olmueínos aún lo recuerdan. 

A propósito de este pintoresco lugar, merece destacarse que en 
1969, el alcalde de la época, Hugo Quinteros Venegas, activó la expro- 
piación de los terrenos adyacentes a la Casa Consistorial, el parque "El 
Patagual", que estaba en completo abandono y donde posteriormente 
se construyó el primer escenario para el desarrollo del evento musical. 
Esta obra fue proyectada por el ex Director de Obras Municipales, Enri- 
que Calderón Squadrito, quien también formó parte de la comisión or- 
ganizadora y jurado de los festivales de 1 970 y 1 971 . 



61 



Carlos Bórrales Ortega 



Para la realización de dichos trabajos se contó con fondos que otor- 
gó el antiguo Consejo Regional de Turismo de Valparaíso, Aconcagua y 
Santiago, que tenía su sede en Viña del Mar. Posteriormente el escena- 
rio y recinto del parque fue modernizado y ampliado, tal como ahora se 
puede apreciar. 

En 1969, cuando el periodista Charles Guzmán Organ colaboraba 
como Director de Turismo y Relaciones Públicas de la Municipalidad de 
Olmué, presentó al alcalde Quinteros, un proyecto de su propia iniciativa 
para crear y realizar el Festival del Huaso, destinado al fomento de la 
música folclórica y del turismo olmueíno. 

La iniciativa fue acogida y aprobada por dicha autoridad. Luego fue 
ratificada por acuerdo municipal, otorgándole a su creador amplias atri- 
buciones para organizar y dirigir la primera versión en 1 970. Lo mismo 
le correspondió en el segundo, festival de 1971 . 

En 1 989, la Municipalidad de Olmué, durante la versión 20 del festi- 
val, le rindió un homenaje a su creador. En la oportunidad, la alcaldesa 
Rosita Leonicio de Calleja, le hizo entrega al periodista Charles Guzmán 
Organ un galvano en reconocimiento a su iniciativa. 

Para la organización y desarrollo de este evento, en sus comienzos 
se formó un grupo de colaboradores entre los cuales se destacaban fun- 
cionarios municipales, dirigentes del Club de Rodeo; del Sindicato de 
Folcloristas; del Comité de Desarrollo Turístico de Olmué (CODETUR); 
Dirección de Turismo de la Municipalidad de Viña del Mar, autores, com- 
positores, escritores y periodistas. 

En este primer grupo, entre otros, participaron la Secretaria de la 
Municipalidad, Zulema Zamora, quien además colaboró en las comisio- 
nes organizadoras del festival de varias versiones; el Tesorero Comunal 
y Municipal, Carlos Serrano Francino, que colaboró hasta 1976; Izidor 
Handler Krigel, Director de la Orquesta Sinfónica de Viña del Mar; el 
periodista Fernando Valenzuela Lagos, primer director artístico y anima- 
dor del evento y Carlos Ansaldo, Director de Turismo de la Municipali- 
dad de Viña del Mar. 

Además, han colaborado con el festival diversas instituciones de la 



62 



Reseña Histórica de Olmué 



comuna; la industria hotelera y el comercio en general.. Mención especial 
merece la prensa, radio y televisión que han divulgado las actividades 
de este evento musical a nivel nacional. En esta labor se destaca El 
Mercurio de Valparaíso, medio escrito que desde un comienzo ha veni- 
do prestando su valiosa colaboración al desarrollo del festival y la radio 
Limache, con su director Hugo Arellano Herrera. 

En 1 990, la Municipalidad instituyó un reconocimiento a los medios 
de comunicación por su constante apoyo al festival. La primera distin- 
ción se otorgó a El Mercurio de Valparaíso, recibiendo un galvano el 
director de esa época y músico Germán Carmona Mager. 

Gracias a la eficaz colaboración del primer equipo se logró llevar 
adelante la idea del festival que prosperó con éxito. Ello se prolongó a 
través de los años con otros grupos de colaboradores, tanto municipa- 
les como particulares, que han continuado trabajando para el evento. 
Hay que destacar que el logotipo de Olmué, el sombrero de huaso en la 
O, fue creado por el periodista-dibujante Edwin Escudero y se ha venido 
utilizando en todos los afiches del festival. 

En 1970, siendo alcalde Ricardo Ghiorzi Gutiérrez, le correspondió 
presidir la comisión municipal y el jurado del primer festival. Fue además 
uno de los impulsores de la construcción del escenario del parque "El 
Pataguar. La comisión organizadora del segundo festival de 1 971 , es- 
tuvo presidida por el alcalde Washington Altamirano Sagredo. 

Es importante destacar que las dos primeras versiones se autofinan- 
ciaron en su totalidad. De esta manera, la Municipalidad de Olmué no 
tuvo ningún gasto que hacer en dichos eventos. Además, no disponía de 
fondos para tales efectos. 

El dinero para los premios, pago de artistas del show y otros que 
demandaron el desarrollo en sus dos versiones, fueron cubiertos con lo 
recaudado en la venta de entradas, derechos de transmisión radial y 
publicidad. 

La primera versión de 1970 (18 canciones en competencia) dejo 
una gran experiencia por su éxito, ya que por primera vez se presentaba 
un espectáculo de este tipo que congregaba a una gran masa de públi- 



53 



Carlos Bárrales Ortega 

co, jamás registrada antes. 

Al año siguiente, en el segundo festival de 1971 (20 canciones en 
competencia) la idea que se proyectó para identificar a esta región típi- 
ca de campo, tomó cuerpo en su organización. De este modo, el Festi- 
val del Huaso tuvo un buen comienzo. Partió bien gracias a la estructura 
que se le dio en su inicio. 

Todo esto se refleja en el éxito que se pudo apreciar en las dos 
versiones. En opinión de autores y compositores, si el festival no hubie- 
se tenido el resultado alcanzado en los años 1 970 y 1 971 , sin duda, no 
habría llegado a ocupar el sitial que ahora tiene. 

También este festival nació con una cualidad especial. Se trata de la 
canción folclórica dedicada a Olmué. Esta categoría fue muy bien recibi- 
da por los compositores nacionales que presentaron temas en los dos 
eventos. 

Aún se recuerda a "Paisaje de Valle Verde", una tonada-canción de 
Sergio Vargas Valenzuela. Su autor se presentó vestido de huaso e 
interpretó su tema cuya expresión musical y poética muestra un "retrato" 
de Olmué: 

"Paisaje de Valle Verde de remanso y placidez, de una villa incom- 
parable por sus campiñas frondosas, es la tierra venturosa que por nom- 
bre tiene Olmué". Así dice la letra de esta, canción que obtuvo el primer 
lugar en 1970. 

Hay más canciones dedicadas a Olmué que constituyen una espe- 
cia de "postal musical". A través de su expresión muestran las bellezas 
naturales de Olmué, las virtudes del huaso, del hombre que trabaja en el 
campo y del huaso que sabe "ponerle pino" a la fiesta chilena. 

Entre otras canciones se destacan: "Olmué mi amor", de Sergio 
Maldonado y Ernesto Godoy, interpretada por el dúo León-Ríos. "Olmué, 
mirador de la provincia", de Alfonso Chacón Retamales, ambas tonadas 
y las cuecas "Rodeo en Olmué", de Luís Cortés y Eduardo Dávila, y "Cueca 
de Olmué", de Ernesto Godoy y Sergio Maldonado, ganadoras del pri- 
mer festival, en segundo, tercero, cuarto y quinto lugar, respectivamente. 
También compitieron sin obtener premios, "Pataguar", tonada de Alejan- 



54 



R-jsefia Histórica de Olmué 

dro Hispa y la cueca "Mañana parto pa' Olmué", de Alejandro Hispa y 
Edwin Escudero . 

En el segundo festival el primer lugar ío obtuvo "Campos Olmueínos", 
de Carlos Briceño Julio y Gino Briano, interpretada por "Los Montoneros". 

La canción "La Encomendera", de Eduardo Dávila y Luis Cortés, 
interpretada por "Los Chilihuenses", ganó el segundo lugar. La cueca 
"Festival del Huaso", de Sergio Maldonado y Ernesto Godoy, tercer lu- 
gar, y la tonada "El Festival del Huaso", de Alejandro Hispa, cuarto lugar. 

El tema "La Encomendera" es una hermosa canción que habla mu- 
sicalmente de doña Mariana de Osario, dueña de la estancia de "Gulmué", 
que en 1612 donó a los indígenas que habitaban las antiguas tierras 
olmueínas. 

También en el quinto festival de 1 974, se presentó un tema dedica- 
do a Olmué. Se trata de la tonada "Un documento de amor", de Blanca 
Tapia Morales e interpretada por el conjunto "Los de Las Condes". Esta 
canción muestra musicalmente el noble gesto de Mariana de Osorio en 
testar en favor de "sus indios" de Olmué antiguo. 

En el festival de 1 977, el tema "Veredita de Olmué", de Jaime Atria, 
interpretado por Sergio Lillo, obtuvo el primer lugar. 

Mención especial merecen las empresas que colaboraron en los 
primeros festivales. Entre ellas, la Compañía Cervecerías Unidas y Coca 
Cola. Ambas financiaron los afiches de las versiones 1 y 2. También 
Sedamar de Viña del Mar, colaboró en la moda huasa que se presentó 
en las festivales de 1 970 y 1 971 . 

ORGANIZACIÓN PARTICULAR 

1 977 fue el único año en que la Municipalidad de Olmué no organizó 
el festival que correspondía a la versión octava, porque el alcalde de esa 
época estimó que la corporación no se podía hacer cargo de dicho evento 
a raíz que dejaba pérdidas económicas. 

Para salvar este inconveniente se formó un comité integrado por 
vecinos y algunas instituciones locales, el cual organizó y llevó a efecto 



65 



Carlos Bárrales Ortega 

con éxito e! evento de ese año. 

El comité ejecutivo lo presidió Hernán Pizarro Gutiérrez. La direc- 
ción del festival estuvo a cargo de Mario Alfonso Ramírez: coordinador, 
Ricardo Ghiorzi Gutiérrez; contador, Ernesto Delgadillo; relaciones pú- 
blicas, Eugenia Johnson Cornejo; tesorero, Jaime Morales Amigo; jefe 
de prensa, Basko Asún Salazar. 

E! municipio solamente auspició el evento de ese año y además, se 
contó con la colaboración de la dirección regional del Servicio Nacional 
de Turismo. 

De esta manera, se mantuvo la continuidad del festival que estuvo 
en peligro de fracasar, pero ello se evitó con el apoyo de un grupo de 
vecinos que siguieron la huella que dejó el creador del evento. 

Al año siguiente, en 1978, el municipio se hizo cargo del festival y 
designó como director general de la novena versión a Hernán Pizarro, y 
como coordinador a Ricardo Ghiorzi. 

Cabe señalar que en el evento de 1977, la empresa Odeón prestó 
su colaboración con un grupo de artistas, lo que constituyó un aporte 
importante para la organización del festival. 



Reseña Histórica de Olmué 



: 



vuelto a repetir. 

EN EL FESTIVAL DE VIÑA DEL MAR 

Uno de los temas ganadores en 1 971 , en el segundo festival (había 
tres categorías) se presentó por primera vez en el escenario de la Quinta 
Vergara durante el Festival Internacional de la Canción de 1971 . 

Este honor le correspondió a la tonada dedicada a Olmué: "Cam- 
pos Olmueínos", interpretada por ' Los Montaneros". El autor Carlos 
Briceño Julio, era un antiguo vecino de Olmué, que también participó en 
el primer festival. 

Esta participación se logró a raíz de las gestiones realizadas en 
aquella ocasión por el director del festival de Olmué, el periodista Char- 
les Guzmán Organ, con el director del evento viñamarino Carlos Ansaldo. 
Lamentablemente esta iniciativa no se mantuvo como se había acorda- 
do en los años siguientes. 

Solamente a partir de 1 985 se volvió a poner en práctica este dere- 
cho a la canción ganadora del Festival del Huaso. 



LA MODA HUASA 

Otra iniciativa que fue dejada de lado -como los temas dedicados o 
inspirados en Olmué- fue la moda huasa, que nació en el primer festival. 
La idea causó gran impacto en el ambiente femenino. Era una línea 
autóctona adaptada a la época, sin perder las típicas características de 
la "china" y la "patrona". 

Los trajes que se exhibieron en 1970 y 1971 en el escenario del 
parque "El Patagual", fueron creados por la Boutique de Ester Jara de 
Viña del Mar, quien colaboró en ambos festivales en el diseño de los 
modelos que fueron confeccionados especialmente para el evento de 
Olmué. 

Varios de estos modelos fueron llevados posteriormente a México y 
Estados Unidos. La moda huasa que constituyó todo un éxito no se ha 



56 



MARCA REGISTRADA 

Al término del segundo festival, el periodista Charles Guzmán Organ, 
creador del evento, se retiró como colaborador (Director de Turismo y 
Relaciones Públicas) de la Municipalidad de Olmué: no obstante, y du- 
rante diez años (1971-1981) el Festival del Huaso de Olmué era una 
marca registrada a su nombre, por ser el autor de la idea. 

Posteriormente y por sugerencia de su creador, el 20 de marzo de 
1987, el festival fue inscrito en el registro de marcas a nombre de la 
Municipalidad de Olmué. 



67 



Corle- Bárrales Ortega 



Reseña Histórica de Olmué 



EL CUITAR PIN 



El Guitarpín (mitad guitarra y mitad arpa) es el símbolo del evento 
desde 1 974. A partir del quinto festival se entrega a ios ganadores en la 
competencia musical folclórica. 

Este premio fue creado por la comisión organizadora que presidió 
el ex alcalde Jorge Besoaín Orbeta y el teniente de carabineros (en esa 
época), Rodolfo Reyes Salazar, presidente ejecutivo del evento. 

Los dos primeros Guitarpín fueron entregados en el festival de 1 974, 
al ex alcalde Ricardo Ghiorzi, por haber sido el primer presidente de la 
comisión organizadora de 1 970 y al periodista Charles Guzmán Grgan, 
por ser el creador y director de los dos primeros festivales de 1970 y 
1971. 



CRONOLOGÍA DE LAS CANCIONES GANADORAS 

PRIMER FESTIVAL 1970 
primer lugar - Tema dedicado a Olmué 

Nombre del tema: "PAISAJE DE VALLE VERDE" 
Autor: Sergio Vargas Valenzuela 
Intérprete: Sergio Vargas Valenzuela 



primer lugar - Tema folclor libre 

Nombre del tema: "EN LOS CORRALES" (tonada) 
Autor: Gerardo Sepúlveda 
Intérpretes: 'los Montaneros" 



COMISIONES ORGANIZADORAS 

Desde 1970, por orden cronológico, les ha correspondido presidir 
las respectivas comisiones organizadoras a los siguientes alcaldes: 

Ricardo Ghiorzi Gutiérrez; Washington Altamirano Sagredo; Hugo 
Quinteros Venegas; Jorge Besoaín Orbeta; Francisco Moreno de la Cer- 
da; Ricardo Ghiorzi Gutiérrez; Sergio O' Ryan Rocuant ; Jorge Thompson 
Garrote; Aldo Sánchez Cerda; Rosita Leonicio de Calleja; Mario Manci- 
lla Pardo y Tomás Aranda Miranda. 

En la dirección del Festival han participado Charles Guzmán Organ, 
Mario Ramírez, Hernán Pizarro, entre otros. Directores artísticos: Fer- 
nando Valenzuela Lagos; Ramón Jara; Sergio Riesenberg. Encargados 
de prensa: Charles Guzmán, Basko Asún y Giraldo Gallegos Bravo. 




SEGUNDO FESTIVAL 1971 

Primer lugar - tema dedicado a Olmué 

Nombre del tema: "CAMPOS OLMUEINOS" (tonada) 
Autor: Carlos Briceño Julio 
Intérpretes: "Los Montaneros" 

Primer lugar - Tema folclor libre 

Nombre del tema: "LAS TRES MARIAS (tonada) 
Autor: Carmen Luz y Enrique León 
Intérpretes: Carmen Luz y Enrique León 



TERCER FESTIVAL 1972 
Primer lugar 

Nombre del tema: "CORAZÓN CORAZÓN" 
Autor: Alejandro González 
Intérpretes: "Huasos Colchagüinos" 



Carlos Bárrales Griega 



CUARTO FESTIVAL 1973 
Primer lugar 

Nombre del tema: "CLARITO" 

Autor: Blanca Tapia y Lautaro Campos 

Intérprete: José Luís Hernández 

QUINTO FESTIVAL 1974 
Primer lugar (Tonada) 

Nombre del tema: "TU AMOR ES COMO EL PIDÉN" 

Autor: Héctor Miguel Gutiérrez 

Intérpretes: "Conjunto Los de Graneros" 

Primer lugar - categoría cueca 

Nombre del tema: "LOS VOLANTINES DEL PUERTO" 

Autor: Carlos Verdugo Sarna 

Intérprete: "Conjunto Ecos de la Tradición" 

SEXTO FESTIVAL 1975 
Primer lugar 

Nombre del tema: "POR QUÉ HABIS CAMBIADO TANTO" 
Autor: María Romo González 
Intérprete: Marco Antonio Cortés 

SEPTIMO FESTIVAL 1976 
Primer lugar 

Nombre del tema: "VIVA CHILE" 
Autor: Luís Bahamondes Alvear 
Intérprete: Jorge Cavada 

OCTAVO FESTIVAL 1977 
Primer lugar 

Nombre del tema: "VEREDITA DE OLMUÉ" 
Autor: Jaime Atria 
Intérprete: Sergio Lillo 



70 



Reseña Histórica de Oimué 



NOVENO FESTIVAL 1978 
primer lugar 

Nombre del tema: "UN RODEO A LA CHILENA' 
Autor: Luís Bahamondes Alvear 
Intérprete: Jorge Cavada 

DÉCIMO FESTIVAL 1979 
Primer lugar 

Nombre del tema: "YERBATERO MONTAÑEZ" 
Autor: Pedro Yáñez 
Intérprete: Los Hermanos Morales 

UNDÉCIMO FESTIVAL 1980 
Primer lugar 

Nombre del tema: "CANTO AL CANTAR" 
Autor: Hugo Gómez Avendaño 
Intérprete: "Chacareros de Paine" 



DUODÉCIMO FESTIVAL 1981 
Primer lugar 

Nombre del tema: "DICEN QUE TÚ ME QUERIAS" 
Autor: Leonardo Vargas 
Intérprete: "Chacareros de Paine" 

DÉCIMO TERCER FESTIVAL 1982 
Primer lugar 

Nombre del tema: "ROMANCE DEL PESCADOR" 
Autor: Yolanda Urrutia 
Intérprete: Reinaldo Moe y Los Parkas 



Carlos Bárrales Ortega 



DÉCIMO CUARTO FESTIVAL 1983 
Primer lugar 

Nombre del tema: "ERA EL ABUELO UN CAMPESINO 1 ' 
Autor: Jaime Cerda 
Intérpretes: Trío Azul" 

DÉCIMO QUINTO FESTIVAL 1984 
Primer lugar 

Nombre del tema: "LU IMITA DEL VERDE VALLE" 
Autor: Hernaldo Benjamín Manríquez 

Intérpretes: Tito Manríquez - Margarita Alarcón y el dúo González 
Carrasco 

DÉCIMO SEXTO FESTIVAL 1985 
Primer lugar 

Nombre del tema: "DE RISA Y LLANTO" 
Autor: Luís Rolando Plaza Ibarra 
Intérprete: Grupo "Lafquén" 

DÉCIMO SEPTIMO FESTIVAL 1986 
Primer lugar - género raíz folclórica 

Nombre del tema: "ERAN LOS TIEMPOS" 

Autor: Manuel Vergara 

Intérprete: Grupo "Logos" 

Primer lugar - Género folclórico Huaso o Centrino 
Nombre del tema: "TONADA DE PRIMAVERA" 
Autor: Ramón Castro 

Intérprete: Yayo Castro y "Los Surcadores del Viento" 

DÉCIMO OCTAVO FESTIVAL 1987 
Primer lugar - Género Raíz Folclórica 

Nombre del tema: "EL VIEJO CUENTO DEL VIEJO SACO" 



Reseña Histories ce Olmué 



Autor: Agustín Moneada Zamorano 
Intérprete: Grupo "Kai" 

Primer lugar - Género folclórico Huaso o Centrino 
Nombre del tema: ROSA NEVADA (Cueca) 
Autor: Heraldo Roach Medina 
Intérpretes: Conjunto "Los Pregoneros del Alba" 

DÉCIMO NOVENO FESTIVAL 1988 
Primer lugar - Género Raíz Folclórica 

Nombre del tema: "LA ÑUSTA" 

Autor: Juan Viveros Rojas 

Intérprete: Juan Viveros Rojas y Conjunto 

Primer lugar - Género Folclórico Huaso o Centrino 
Nombre del tema: "TAN FLACA COMO ESPIGA" 
Autor: Hugo Castillo 
Compositor: Eduardo Castro Urrutia 
Intérprete: Yayo Castro y "Los Surcadores del Viento" 

VIGÉSIMO FESTIVAL 1989 
Primer lugar - Género Raíz Folclórica 

Nombre del tema: "MALDITA SUERTE LA MIA" 

Autor: Hugo Castillo Salinas 

Compositor: Eduardo Castro 

Intérpretes: Yayo Castro y "Los Surcadores del Viento" 

Primer lugar - Género huaso o centrino 

Nombre del tema: "GALLITOS CANTORES" 
Autor: Eduardo Medina 
Compositor: Eduardo Medina 
Intérprete: "Grupo Martín de Ángel" 



Cario-; Bárrales Ortega 



VIGÉSIMO PRIMER FESTIVAL 1990 

Primer lugar - Género Folclórico huaso o centrino 

Nombre del tema: "AL CANTOR AUSENTE" 

Autor: Héctor Morales Romo 

Intérpretes: Los Afuerinos 

Primer lugar - Género Raíz Folclórica 

Nombre del tema: "EL DILUVIO MAPUCHE" 
Autor: Francisco Ramírez Navia 
Intérpretes: Conjunto Brisa Nueva 

VIGÉSIMO SEGUNDO FESTIVAL 1991 
Primer lugar 

Nombre del tema: "LOCEROS DE POMAIRE" 

Autor: Hugo Lagos Arellano 

Intérpretes: Mireya Pérez y "Los Arrieros" 

VIGÉSIMO TERCER FESTIVAL 1992 
Primer lugar 

Nombre del tema: "FALUCHO MAULINO" 
Autor: Pedro Plaza 

Intérpretes: Lolo Cristián Díaz y "Los Maulinos" 

VIGÉSIMO CUARTO FESTIVAL 1993 
Primer lugar 

Nombre del tema: "VALPARAISO AMIGO" 
Autor: Pedro Plaza 

Intérpretes: Estudiantina de La Chimba 

VIGÉSIMO QUINTO FESTIVAL 1994 
Primer lugar 

Nombre del tema: "Y AUNQUE TE DIJE MIL VECES" (tonada ) 



74 



I 



7 



Reseña Histórica de Olmue 



Autor: Sandra Ramírez 

Intérprete: Sandra Ramírez y "Voces del Monte" 

VIGÉSIMO SEXTO FESTIVAL 1995 
primer lugar 

Nombre del tema: BUENA LA ATAJÁ 
Autor: Cecil González 
Intérpretes: Grupo Lafquén de Valparaíso 

VIGÉSIMO SÉPTIMO FESTIVAL 1996 
Primer lugar 

Nombre del tema: LA FIESTA DEL PESCADOR 
Autor: Ramón Adoney Lagos Mardones 
Compositor: Ramón Adoney Lagos Mardones 
Intérpretes : Voces del Rio 

VIGÉSIMO OCTAVO FESTIVAL 1997 
Primer lugar 

Nombre del tema: CUECA DEL CIRCO 
Autor: Victor Hugo Campusano 
Compositor: Victor Hugo Campusano 
Intérpretes: Grupo Altamar 

VIGÉSIMO NOVENO FESTIVAL 1998 
Primer lugar 

Nombre del tema: AYER CUANDO ME DIJERAS 
Autor: José Cornejo Aliaga 
Compositor: Marcela Moreira López 
Intérprete: Grupo El Arca En La Voz De M. Moreira 

TRIGÉSIMO FESTIVAL 1999 
Primer lugar 

Nombre del tema: PALOMITA DE MELIPILLA 



Carlos Barrates Orts§a 



Autor: Loreto Valenzuela Baudrand 
Compositor: Loreto Valenzuela Baudrand 
Intérpretes: Los Cantaros 

TRIGÉSIMO PRIMER FESTIVAL 2000 
Primer lugar 

Nombre del tema: POR LAS COSAS DEL AMOR 
Autor: Luís Ignacio Bastarrica Molina 
Compositor: Luís Ignacio Bastarrica Molina 
Intérprete: Los Huasos Hidalgo 

TRIGÉSIMO SEGUNDO FESTIVAL 2001 
Primer lugar 

Nombre del tema: ENTRE RANCHERA Y TONADA 
Autor: José Arturo Chavez Saldivia 
Compositor: José Arturo Chavez Saldivia 
Intérpretes: Voces de Aysén 

TRIGÉSIMO TERCER FESTIVAL 2002 
Primer lugar 

Nombre del tema: VOY NAVEGANDO, NAVEGANDO 
Autor : Elias Llanos Canales 
Compositor: Elias Llanos Canales 
Intérpretes: Mito Manutomatoma y Maina Hiva 

TRIGÉSIMO CUARTO FESTIVAL 2003 
Primer lugar 

Nombre del tema: NATIVA 
Autor: Danny Rodríguez Gómez 
Compositor : Danny Rodríguez Gómez 
Intérpretes: Los Sayas 

TRIGÉSIMO QUINTO FESTIVAL 2004 



76 



: 4 



Históricá de Olmué 




primer lugar 

Nombre de tema : VIENE TU FANTASMA 
Autor: Claudio González Maldonado 
Compositoi: Claudio González Maldonado 
lntérpretes:Claudio González Maldonado 

TRIGÉSIMO SEXTO FESTIVAL 2005 
Primer lugar 

Nombre de tema: MARÍA DE LA PINTAN A 
Autor: Victcr Hugo Campusano 
Composito: Victor Hugo Campusano 
lntérpretes:Grupo Altamar 

TRIGÉSIMO SEPTIMO FESTIVAL 2006 
Primer lugar 

Nombre de tema : POR LOS CANALES 
Autor: Serco Veas Muñoz 
Composito: Sergio Veas Muñoz 
lntérpretes:Sergio Veas y Su Grupo 



IMPORTANTE APORTE AL FESTIVAL 

Al Festival cel Huaso, a lo largo de su existencia, numerosas perso- 
nas han prestaco valiosa colaboración en sus respectivos de campos 
de acción, en s ; j organización y desarrollo. Sin duda, este festival ha 
convertido a Olnué en un lugar de atracción adentro de la Quinta Re- 
gión. Y desde qie se creó -único en la zona- se fijó como meta fomentar 
la música folclórca, especialmente de la línea huasa. 

También eslarga la lista de los autores, compositores, intérpretes y 



Carlos Sorra leí Ortega 

artistas que han aportado su trabajo a este festival, contribuyendo así al 
éxito logrado. 

PREMIO "ALCALDE HUGO QUINTEROS VE ÑECAS" 

Durante muchos años se sugirió para el Festival de) Huaso la inicia- 
tiva de instituir el premio "Alcalde Hugo Quinteros Venegas". Se trata de 
una iniciativa destinada a recordar la memoria de la primera autoridad 
que tuvo Olmué, cuando en febrero de 1966, recuperó su categoría de 
comuna. 

El establecimiento de esta distinción contaba con el apoyo de diver- 
sas entidades a las cuales perteneció el edil y donde dejó gratos recuer- 
dos por su espíritu de cooperación y de servicio a la comunidad. Por 
citar algunas: Cámara de Comercio Minorista de Limache-Olmué, Club 
de Leones y Cuerpo de Bomberos de Olmué. 

El alcalde Quinteros fue quien aprobó la creación de este evento 
musical folclórico que se prolonga en el tiempo. También durante su ad- 
ministración activó la expropiación de los terrenos adyacentes a la Casa 
Consistorial, el parque "El Patagual" que estaba en completo abandono. 
Allí se construyó el primer escenario para el desarrollo del festival olmueíno. 
A Hugo Quinteros, como jefe comunal, le correspondió organizar la es- 
tructura de la nueva Municipalidad -hace 40 años, (a la fecha en que se 
escriben estas líneas)- en el marco de una idea moderna de servicio a la 
comunidad. 

Por todo esto se merece que su nombre sea perpetuado en un pre- 
mio como el que se sugiere. Los olmueínos esperan que sea una reali- 
dad. 

ANTIGUO COMPOSITOR 

Alejandro Hispa Ortiz es uno de los folcloristas de una época ro- 
mántica, de las noches, del antiguo parque "El Patagual". Es el autor y 
compositor más querido y recordado de Olmué. 



78 



Reseña Histórica de Olmué 



En sus comienzos contribuyó con varios temas a darle brillo al even- 
to musical folclórico. Allí están las tonadas "Patagual, "El Festival del 
Huaso" (cuarto lugar en 1 970) y la cueca "Mañana parto pa' Olmué". 

Junto a otro folclorista, Edwin Escudero Pérez -autor del logotipo de 
Olmué- formó parte de un dúo que participó en el festival olmueíno y en 
muchos eventos de música chilena en Viña del Mar y otras ciudades de 
la zona. 

También, Hispa perteneció a varios conjuntos folclóricos, entre ellos 
"Los Baqueanos" y "Los Traperos de Cai Cai". Además colaboró en la 
organización de un conjunto musical municipal integrado por 26 perso- 
nas y que participó en el Festival del Huaso. 

La ¡dea era mantener en el tiempo el conjunto, pero lamentablemen- 
te la iniciativa no prosperó por falta de apoyo. Siempre recordaba que el 
antiguo parque "El Patagual", mucho antes de la creación del festival, 
era un lugar muy acogedor con sabor a campo. 

Haciendo recuerdos de los primeros festivales, el folclorista anota- 
ba que aquellos "eran más criollos y tenían mucho más sabor a huaso", 
escribió su amigo y periodista Charles Guzmán. 



Anecdotario del Comercio de Oimué 

Al año de 1 950 Limache y Olmué eran una sola comuna que se lla- 
maba Limache, a secas. Olmué era parte de la comuna de Limache. 
Desde sus inicios este pequeño poblado, arrinconado por los cerros de 
la Cordillera de la Costa empezó a tener carácter turístico, con sus hote- 
les Villasol, Scala de Milán, Hotel Olmué y London y excelentes residen- 
ciales como El Jano, El Rincón Azul y muchas otras en Granizo. 

Olmué dependía de la preocupación de la Municipalidad de Limache 
para su progreso y avance. 

Don Hugo Quinteros fue un distinguido comerciante de Olmué, pio- 
nero de supermercados en la zona. Tenía un emporio llamado : 'La Col- 
mena" que funcionó por años en la esquina de Avenida Eastman y Porta- 
les. Ocupó también el cargo de presidente de la Cámara de Comercio 
de Limache que por razones obvias cambió posteriormente su nombre 
a Cámara de Comercio de Limache y Olmué. 

En Olmué debemos distinguir a dos comerciantes dirigentes de la 
Cámara, don Nicolás Martin Emparanza y don Juan Contreras. 

En el paradero 17 de la Avenida Eastman a don Jovino Silva y en 
Los Maitenes otro dirigente importante, don Antonio Bermúclez, en la 
esquina de La Paloma. 

"Y por el callejón Avilés, hacia el estero, estaba Manuel Pizarro 
Madariaga (El Chifa), con sus cocimientos de chancho, prietas y arrolla- 
dos. Bautizado así porque su papá, cuando iba a comprar chanchos a la 
Quebrada de Alvarado, lo llevaba, y el niño no podía decir Quebrada, 
sino que decía "chifa" y quedó con ese nombre, heredado hasta las ge- 
neraciones de hoy por sus descendientes. 

El Valle de Olmué - Limache se caracterizaba por tener más bom- 
bas de bencina que Quilpué y Villa Alemana. La más antigua era la bom- 
ba 'Copec" de don Agustín Macera, que antes fue ; 'Esso" y antes de la 
"West Indian Oil Company", famosa por la nafta "Wico" y "Kerosene 



Carlos Bárrales Griega 



Calora". Fue fundada el año 1 924. 

Además en el bandejón de las palmeras de la plazuela Estación, la 
bomba "Shell" de don José y Agustín Rovegno y al final de Urmeneta con 
Hernán Cortés la bomba "Esso" de don Daniel Astudillo y después de 
don Guido Restini Tassara. 

Hubo otros comerciantes, todos muy destacados, en épocas más 
recientes, como el Servicio Radiotécnico, de Pablo Hermanos, en la 
esquina de Urmeneta y Serrano, antes que se instalaran en Olmué 
Yolanda Pablo Araya, la hija de Martín, es a la. fecha presidenta de la 
Cámara de Comercio de Olmué. Se casó con el comerciante Luís 
Fernández, quien partió con el reparto de gas licuado en Olmué, cubriendo 
-esta familia- el período 1954 al 2006, hoy por cierto, en manos de s 
hijo Luís Fernández III. 

De Yolanda Pablo se puede decir que siendo profesora de estado 
fue paulatinamente dejándose atrapar por las actividades comerciales. 
Dada su formación universitaria y temple espiritual fue elegida como la 
primera presidenta de la naciente Cámara de Comercio de Olmué. 

Ese año 1994. en el directorio de la cámara de comercio, también 
estaban comerciantes como Enzo Peirano, Raúl Molina, Mauricio Cor- 
dero e Isabel Parra. Partió con 86 socios y se mantiene en receso por un 
período de tiempo. 

En este recuento de nombres y tiendas, salpicado de anécdotas y 
humor bien intencionado, puede haber errores y muchas omisiones, pues 
no hay registros escritos, pero en gran medida es un esfuerzo para dejar 
este pequeño testimonio de una realidad que vivió Olmué-Limache, hace 
ya casi sesenta años. Lo más importante, es hacer notar la gran pujanza 
de los particulares, que con su esfuerzo individual crearon una vigorosa 
fuerza económica, que dio bienestar y empleo a los hijos de Olmué - 
□mache". 1 



1 Tomado del libro "Historia y anécdotas del Comercio de Limache", realizado 
por la Editorial Independiente Vértice Perfecto,, noviembre de 2005. 



82 



Reseña Histórica de Olmué 



La Central de Compras de Limache y Olmué también fue una expe- 
riencia que los comerciantes olmueínos aprovecharon para su 
emprendímiento. Fue fundada al amparo de la ley de centrales de com- 
pra, promulgada junto con la ley del registro de comerciantes, durante el 
gobierno de Eduardo Frei Montalva y contó con la participación de des- 
tacados vecinos comerciantes de Olmué. 

La citada ley que dio origen a las centrales tenía por objeto permitir 
a los pequeños comerciantes comprar en común, haciendo adquisicio- 
nes a escala, que los favorecía en conjunto. 

Tal fue el éxito del sistema que se crearon a través de todo Chile 
cerca de 1 20 centrales. La primera fue CENCOPROVAL de Valparaíso, 
I donde estaban los más meritorios dirigentes del comercio a nivel nacio- 
nal. Así también nuestra Cencolima lo hizo con el esfuerzo de los dirigen- 
tes locales de Limache y Olmué. 

Esta empresa permitió a los pequeños comerciantes de Olmué y 
Limache sortear con relativo éxito las circunstancias políticas y econó- 
micas del periodo 1 971-1 973, donde el desabastecimiento y la ingeren- 
cia de las JAP, que exigían carné de la junta de abastecimiento del ba- 
rrio, para obtener acceso a alimentos de primera necesidad, llevaban a 
situaciones muy complicadas, tanto para el comerciante como para el 
consumidor. 

Con el tiempo, los estatutos de la Central quedaron obsoletos por el 
nuevo sistema y se llegó a su transformación a Sociedad Anónima Ce- 
rrada, en que los socios antiguos pasaron a ser accionistas con sus de- 
rechos adquiridos por el valor de la acción. 

Referente a la Ley de Registro de Comerciantes ésta significó un 
gasto más para el comerciante haciéndose muy antipática pues el pago 
anual del registro a veces superaba el valor de la patente municipal. El 
Gobierno Militar, con su sistema de apertura económica, derogó esta 
ley. 



.•*".1J 



CAPÍTULO 6 



Lugares con 'historias" 
Lo que cuentan quienes "han tocado" La Campana 

Aunque no se sabe a ciencia cierta si la tocaron con sus decios o 
sus pies, ai menos sabemos lo que dijeron de ella. Lo que sus plumas 
escribieron del cerro La Campana. 

Por ejemplo el gran periodista investigador olmueíno, Charles 
Guzmán, escribió: 

"También «La Campana» tiene su leyenda con muchos ribetes de 
fantasía y de realidad. Se cuenta que el peñón no era recortado en su 
parte superior como ahora se ve formando una campana. El cerro termi- 
naba en un cono de oro y pedrerías -dice la leyenda- cuya irradiación en 
los días de sol casi impedía mirarlo. Ofrecía un fantástico espectáculo 
que era contemplado por Los Picunches. Los indígenas que habitaban 
el valle de "Gulmué" y "Llimachi" eran, pacíficos. Se entretenían mirando 
su cerro encantado. Era una de sus principales atracciones, después de 
realizar sus labores habituales en el campo. Se dice que un grupo de los 
conquistadores llegó al valle con la intención de apoderarse de ese cono. 
A todo esto, la llegada de los busca oro, causó malestar a los indígenas, 
y se dio la alarma que movilizó a los machis que existían en gran canti- 
dad. Los machis (brujos) se reunieron y estudiaron la manera de burlar la 
codicia de los que se atrevían a turbar la tranquilidad de tan idílicas tie- 
rras de "Gulmué". Según la leyenda, los brujos tomaron el acuerdo de 
hacer desaparecer las riquezas del cerro mediante un conjuro mágico. 

Dice la leyenda que en una noche de invierno cayeron sobre el cerro 
rayos ultraterrenos que destruyeron el cono de oro. Terminada la tem- 
pestad, que duró toda la noche, el cerro dejó ver al día siguiente su corte 
superior tal como lo tiene ahora: recortado. 

Y también los invasores habían desaparecido ante el fracaso de su 
expedición. 



85 



Carlos Bárrales Ortega 



Se presume que de acuerdo con esta leyenda habría nacido el fa- 
moso mineral del cerro "La Campana", con varias minas que hasta algu- 
nos años eran explotadas, afectando el equilibrio ecológico de la monta- 
ña encantada de Los Picunches. Como se trata de una reserva mundial 
de la biosfera y es un parque nacional, la actividad minera está prohibi- 
da porque se trata de un patrimonio de toda la comunidad, que es nece- 
sario cuidar y mantener en su estado natural para las futuras generacio- 
nes. Sin duda Los Picunches pensaban lo mismo. 
De hecho, en cuanto al nombre Limache hay varias explicaciones para 
su origen, una de ella hace directa alusión al cerro La Campana que en 
lengua indígena Picunche es "Lli", que significa peñasco, y "machi", bru- 
jo. De este modo quiere decir Peñasco del Brujo y según una leyenda 
este nombre corresponde al cerro La Campana, que para Los Picunches 
era la montaña sagrada, donde realizaban sus antiguas ceremonias. 

Una aventura de oro y achaques en La Campana 

También Roberto Silva, otro periodista - historiador, escribió lo si- 
guiente sobre La Campana: 

"Paul Treutlerfue un viajero alemán que hacia 1 860 participó en una 
expedición al Cerro La Campana. Fue entusiasmado por un joven espa- 
ñol que lo convenció de que disponía de un documento en el que consta- 
ba que "varios españoles, al ser expulsados del país por los chilenos, 
habían enterrado seis cargas de muías de oro amonedado y una carga 
de plata en las cercanías de Quillota, en una quebrada del Cerro La Cam- 
pana". Este andariego ingeniero en minas arrendó caballos, adquirió las 
herramientas mineras necesarias, contrató los servicios de un baqueano 
y con él y el español salieron rumbo a la gloria: "Cuando llegamos a una 
hora de camino del punto preciso en que debía de encontrarse enterra- 
do el tesoro, nos apeamos y encomendamos al baqueano la vigilancia 
de los caballos". Según las referencias, "el dinero debía hallarse en seis 
hoyos cavados alrededor de un árbol, en el que se había tallado una gran 
cruz como seña, y el árbol, a su vez, estaba cerca de una roca que el 



85 



Reseña Histórica de Olmué 



documento describía con precisión. Encontramos la roca pero no era 
fácil encontrar el árbol señalado porque había un bosque. Y como habían 
transcurrido cincuenta años desde el ocultamiento del tesoro, hasta era 
posible que el árbol ya no existiera". 

Después de un largo rato examinando el lugar se les acercó el 
baqueano, el que después de preguntar si buscaban algún tesoro los 
"...condujo a un árbol viejo que se encontraba cerca y a cuyo pie se podía 
observar un hoyo. Según nos dijo, unos leñadores habían encontrado 
antiguamente una cruz tallada en el tronco, lo que les había inducido a 
suponer que allí se encontraba un tesoro oculto, por lo que habían cava- 
do y encontrado 2.000 pesos españoles antiguos". 

Dedujeron que los leñadores sólo se habían llevado la mitad del bo- 
tín y dejado ahí mismo el oro. Simulando abatimiento regresaron a 
Quillota, con el ánimo de volver solos al lugar. Al caer la noche, armados 
de revólveres y provistos de un chuzo, una pala y algunos alimentos, sa- 
lieron furtivamente de la ciudad en busca del tesoro. Por el camino plani- 
ficaron cómo llevarían el oro a Valparaíso sin levantar sospechas. 

Ya en el lugar vivieron una experiencia inolvidable: a la hora de tra- 
bajo estuvieron en medio de un asalto, del que se salvaron milagrosa- 
mente. Pau! Treutler sufrió fuertes dolores reumáticos debido al frío de la 
noche, por lo que al día siguiente se fue a Valparaíso, donde se sometió 
a tratamiento médico. Cuando se sintió mejor volvió a Quillota, pero el 
español se le había adelantado y dos días antes se había marchado, 
I "pagando su cuenta con antiguas onzas españolas". ¿...Y entonces?: Me 
dirigí de inmediato a la quebrada, donde pude comprobar que en todo el 
sitio debajo del árbol estaba la tierra removida y había diversos objetos 
diseminados que me permitieron establecer, sin ninguna duda, que mi 
compañero había encontrado el oro... Regresé de inmediato a Valparaíso, 
con la esperanza de encontrarlo allá, pero, a pesar de todos mis empe- 
ños, no logré obtener la menor información sobre su paradero. 
Esto me indujo a maldecir la búsqueda de tesoros, que sólo me había 
aportado peligros y desengaños en vez de oro". 

Por el profesor de Historia Silva Bijit, Roberto, en su libro . Viajeros en 
Quillota durante el siglo XIX. 1980. Ed. El Observador, pp. 61-67. 



87 



Carlos Bárrales Ortegi 

Y luego unos estudiosos santiaguinos, escribieron esto en un 
libro sencillamente maravilloso: 

Tras las huellas de los primeros habitantes del Cerro La 
Campana 

La evidencia de que grupos humanos prehispánicos habitaron el 
Parque Nacional La Campana ha sido señalada por Jorge Inostroza 
(1994), quien detectó la presencia de 16 sitios arqueológicos de tipo 
habitacional. En ellos pueden observarse fragmentos de cerámica co- 
rrespondientes a vasijas rotas y descartadas debido al uso a través del 
tiempo, algunos instrumentos de piedra y los restos que quedan de su 
fabricación. Estas ocupaciones datarían desde principios de la Era Cris- 
tiana. En esa época florecían en América importantes culturas que cono- 
cemos por sus fascinantes arte y arquitectura (Olmecas en Mesoamérica 
y Chavín en Andinoamérica) En Chile, mientras en el Norte Grande ya se 
elaboraba cerámica y se cultivaba la tierra, en la zona central los grupos 
humanos comenzaban a manipular la arcilla para formar cántaros y reci- 
pientes que no sólo les permitieron ampliar la variedad de alimentos 
para el consumo, la forma de prepararlos, su almacenamiento y conser- 
vación, sino que también pasaron a ser parte fundamental de su vida 
ritual en ceremonias colectivas y acompañando a sus muertos como 
ofrenda. 

Este período se conoce como Alfarero Temprano y sus comunida- 
des iniciales son el Complejo Cultural Llolleo y la Tradición Bato. Ellos 
son los primeros en dejar restos materiales en lo que hoy conocemos 
como el Parque Nacional La Campana. 

Piedras horadadas de Los Llolleo 

Aproximadamente entre el 300 y el 900 d.C, los Llolleo ocupaban 
preferentemente valles y quebradas cerca del agua, vivían en pequeños 
grupos y obtenían sus alimentos de recursos cercanos. Si bien cazaban 
algunos animales y aves, se piensa que los vegetales jugaban un impor- 



88 



Reseña Histórica de Olmué 



tante rol, debido a la presencia de instrumentos como manos y piedras 
de moler. Sin embargo, no se tiene claro aún si estos vegetales eran 
recolectados o cultivados de manera incipiente. No tenían cementerios, 
enterraban a sus muertos bajo el mismo sector habitacional y a los niños 
en urnas de greda, todos acompañados por collares, vasijas y algunos 
instrumentos como manos de moler y piedras horadadas. Se cree que 
para diferenciar estratos sociales e identidad cultural, a algunas perso- 
nas se les deformaba el cráneo. 

Los Bato 

En esos años, los Bato, otro grupo humano, se asentaban en pe- 
queños caseríos o refugios, semipermanentes, cerca de vertientes y 
quebradas que les proporcionaban agua. Se movilizaban bastante entre 
la cosía y cordillera, aprovechando los recursos que ofrece cada piso 
ecológico. 

La presencia de estos grupos es bastante efímera en el Cerro La 
Campana. Escasos fragmentos de cerámica permiten detectarlos. 

Tomado del libro "Parque Nacional La Campana", Origen de una 
reserva de la biosfera en el Chile Central, de los editores Sergio 
Elórtegui & Andrés Moreira. Y lo escribió el historiador más prolífico 
del valle de Limache y Olmué, Fernando Venegas. 

Los ecos históricos de La Campana 

El jesuíta chileno Felipe Gómez de Vidaurre, en su obra "Historia 
geográfica, natural y civil del Reino de Chile", retrata en pocas palabras 
nuestra área de estudio: "mucha parte de esta provincia es montuosa, 
pero no poblada de grandes bosques. Entre sus montes es notable el 
cerro llamado Campana, tan alto que es el primero que descubren los 
marineros al llegar a Valparaíso, y entre sus árboles, la palma de cocos, 
de la cual se ven bosques enteros" , Fernando Venégas. 



Carlos Bárrales Ortega 



Por su parte, Alonso de Ovaiie, en su "Histórica Relación del Reino 
de Chile", obra publicada en Roma en 1646, nos dejó imágenes precio- 
sas. Para él, la palma era lejos el primero entre todos los árboles fruta- 
les, y no sólo por su nombre, sino también "porque su altura, hermosura, 
abundancia y la de su regalado fruto le hacen lugar entre los de más 
estima". Luego agrega: "críanse estas palmas de ordinario en los mon- 
tes y quebradas tan espesos, que mirándolas de lejos parecen almácigos 
puestos a mano" . 

Dan/vin, por su posterior prestigio, parece haber sido uno de los vi- 
sitantes más ilustres de todo el siglo XIX y además, de los pocos que se 
animaron a subir una de las alturas más notables de Chile central. Subió 
La Campana por el lado de Quillota, el 16 de agosto de 1834, por difíci- 
les caminos, acompañado de un guía ycaballos de refresco, apuntando 
la vegetación que iba encontrando, entre ellas las palmas. 

Allí la tarde le pareció "deliciosa" y la atmósfera tan clara, que "dis- 
tinguimos como rayas negras los mástiles de los barcos anclados en la 
bahía de Valparaíso". Otro viajero, Miers, quien estuvo avecindado un 
tiempo en Con Con , cruzó la Cuesta La Dormida varias veces y nos dejó 
sus observaciones del camino y de la gente del entorno, que le pareció 
muy humilde. También María Graham nos dejó interesantes observacio- 
nes que hacía mientras se internaba camino a Quillota, por Con-Con. En 
el mismo siglo XIX, Vicuña Mackenna nos cuenta del creciente interés 
por subir La Campana. En septiembre de 1 859 lo hizo un propietario del 
Fundo Vichiculén, José Letelier, y por la parte de Limache, entre varias 
ascensiones, destaca la que en 1 869 hizo el fotógrafo Mr. Rowssel, acom- 
pañado de varias personas. 

Desde Ocoa, por esos años (1 877) sólo se sabía del atrevido esca- 
lamiento hecho por su propietario hasta la cima, José Rafael Echeverría 
cuando era joven, ayudándose con lazos. En 1910 se fundó el Club Ale- 
mán de Excursionismo de Valparaíso (DAV). Inicialmente se trató de un 
pequeño grupo de aficionados que recorrían los cerros y comarcas cer- 
canos a Valparaíso. "Los gringos, calzando zapatos firmes y cargando 
una mochila y saco de dormir sobre sus hombros, retornaban extenúa- 



Reseña Histórica de Oimué 



dos pero contentos al puerto después de largos paseos a los alrededo- 
res. Recorrieron y escalaron los cerros de La Campana, El Roble y Las 
Vizcachas, el valle de Ocoa, la cordillera de Catemu, Laguna Verde. 
Concón, el lago Las Cenizas, Vinilla y Limache y la Quebrada 
Escobares". En 1939, el cura Luis Marambio fundó el Club Católico de 
Montaña, cuyos miembros no se cansan de explorar, hasta hoy, todos 
los cerros de la región". 

Por Fernando Venegas, para el libro "Parque Nacional La Campa- 
na", Origen de una resen/a de la biosfera en el Chile Central, de los 
editores Sergio Elórtegui & Andrés Moreira. 

Y lo que dijo Benjamín Vicuña Mackenna sobre La Campana 

"... Explicase así también una antigua tradición indígena, según la 
cual, en remotos siglos, el cono de La Campana era un promontorio o 
peñasco (Lli) reluciente de oro y pedrerías, codiciado por una nación 
estranjera i valerosa, que vino a conquistarlo. Pero los machis del lugar 
resolvieron burlar la codicia de los forasteros, disponiendo que una no- 
che cayera sobre el encantado cerro una espesa capa de granito que 
ocultó sus codiciados tesoros. 

De aquí el nombre de Llimachi (el peñasco del brujo) que los espa- 
ñoles, pronunciaron luego, endulzando las sílabas conforme, con un sim- 
ple I, y de aquí también la fama tradicional de las riquezas de La Campa- 
na...". 

Vicuña Mackenna B., 1940. de Valparaíso a Santiago. ED. Univer- 
sidad de Chile. 

Leyenda del Tesoro de los Jesuítas 

Una tarde, el demonio en persona caminaba por sobre una de las 
profundas quebradas que hacen prácticamente inaccesible la cima de 
La Campana, cuando resbaló y comenzó a rodar cerro abajo. Su cuerpo 
cayó cientos de metros y solamente se detuvo sobre una gran roca que 



91 



Carlos Bárrales Ortega 



se levanta justo antes del inicio de una nueva quebrada. Fue tal el impul- 
so que había adquirido con la caída, que su cuerpo quedó grabado 
definitivamente sobre la piedra. En efecto, desde una altura aproximada 
de 1 .800 metros y dominando todo el Valle de Ocoa, la imagen aparece 
grabada sobre una gran roca de más de tres metros de altura y dos de 
ancho. El demonio aparece enclavado en la roca. Tiene cerca de dos 
metros de altura. 

En su mano izquierda sostiene el clásico tridente. Su cuerpo nace 
sobre un campo de llamas, aunque la acción del tiempo ha borrado par- 
tes de su cola y de la base. Su aspecto es impresionante al caer la tarde, 
señalan los lugareños; al reflejar el sol sobre las rocas, la figura 
demoníaca resalta y se ve nítida "a kilómetros de distancia". La imagen 
la hicieron los jesuítas o los antiguos españoles para asustar a los indios 
y nada más -asegura José Bazurra, concesionario de una mina de cuar- 
zo ubicada unos 500 metros más abajo y amplío conocedor de la zona- 
p cualquier otra explicación es falsa. La necesidad de asustar a les in- 
dios tenía dos caras. Por un lado, alejarles de la zona donde se explota- 
ban ricos yacimientos auríferos. Pero hay también otra explicación: al 
ser expulsados los jesuítas del país, por orden de Carlos III, enterraron - 
según se cuenta- sus riquezas en algún lugar del país... Bazurra, de 75 
años, quien conoce cada centímetro de los cerros, se muestra escépti- 
co. "¿Cree usted que al irse enterraron la fortuna? Yo pienso que se la 
llevaron toda... ". En Ocoa hay quienes piensan que no se la llevaron y 
que posteriormente la encontró Bazurra. 

Diario La Segunda. Lunes 11 de agosto de 1975, p. 4. Por Rodolfo 
Sésnic e Iván Lepe. 



92 



Resera Histórica de Olmué 



La Dormida 




Huasos descendiendo la cuesta de La Dormida por el camino antiguo, entre Santiago 
y Valparaíso. Dibujo de Touanne para el álbum de "La Bonite". 



El Diccionario Geográfico de Chile de don Luís Risopatrón, editado 
en 1884, dice lo siguiente: "Aldea de corto caserío, con servicio de Re- 
gistro Civil y escuela pública. Existió en ella un establecimiento de fundi- 
ción de minerales de cobre en 1 852 y se encuentra en contornos clivosos, 
feraces y cultivados, a 51 3 metros de altitud, y a menos de 6 kilómetros 
al este de la aldea de Alvarado. 

La Dormida con su cuesta conduce a Til Til y a Santiago. En tiempo 
de la Colonia, Pedro de Valdivia usaba esta ruta para sus viajes entre la 
capital y el puerto de Valparaíso. 



Cirios Bárrale; Ortega 

También en este último lugar de la comuna está la antigua iglesia, 
que es un monumento nacional. Está ubicada en el sector del ex "Cami- 
no Real" y es un motivo de atracción turística. Olmué y Limache son dos 
comunas vecinas que están unidas geográficamente desde tiempos 

inmemoriales. 

Origen del nombre 

La Cuesta La Dormida habría tomado su nombre de la siesta que, 
tras subirla y a la sombra de las palmas, se tomaba Pedro de Valdivia en 
sus viajes a Limache, en cuyo valle tenía una casa fuerte 
(presumiblemente en el Cerro La Huinca); desde ahí controlaba la explo- 
tación de los lavaderos del Estero Marga Marga. Valdivia habría ordena- 
do a su gente levantar a los pies de la cuesta una capilla, lugar de deten- 
ción obligada antes de proseguir el viaje. De hecho, en ese sitio el cam<- 
no se llama Camarico, que en lengua nativa significa "lugar donde se 
come" 

Dicha capilla se destruyó con el paso del tiempo, y en su lugar se 
levantó otra que la tradición histórica de la zona cree se remontaría ha- 
cia 1645 Esta iglesia es Monumento Nacional desde 1989, en parte 
qracias al estudio de Lamartine (Lamartine F. 1979. Capilla La Dormi- 
da Universidad de Chile, Valparaíso), y sobre todo debido al entusias- 
mo de Elsa Estela Figueroa, profesora de religión del lugar. 

Actualmente la comunidad hace extraordinarios esfuerzos por 
recuperarla, pues la capilla está muy deteriorada. Al abrir su pesada 
puerta metálica, "podemos imaginar en los tiempos coloniales a sus fie- 
les concurriendo a misa, a los señores, a los labriegos, a los mineros, 
mientras sus caballos quedaban amarrados a un costado, en un corre- 
dor que ahora está cerrado". 

Calderón C. 1990, El Mercurio de Valparaíso, dom. 25 de noviem- 
bre de 1990. 



94 



Reseña Histórica de Olmué 



Monumento Nacional. Capilla La Dormida 

Con los años, la ruta por La Dormida se transformó en J Princg 
npxn entre los arrieros que se dirigían o venían de Coquimbo La Ha 
£nda de °Olmué era una de las detenciones obligadas para tomar el 
descanso níesarto después de una larga ¡ornada de camino y prose- 

9Uir rSdTdÍsarrollo de ,a minería en s, Norte Chico y ^debido a la 
r,mienr h uman S o 9 de ios palmeros, los coceadores y a os mineros 

venía desde Melipilla en Casablanca. El camino, que entro en uso 
I7q<5 deió a La Dormida aún más dormida. otQ „ Qn i nG 



95 



Carlos Bárrales Ortega 



bó la idea y se concedió a la aldea el título de Villa Alegre (lo que hoy se 
conoce como Limache Viejo), con la obligación de que sus vecinos re- 
parasen la cuesta. 

Pero ellos no pudieron llevar a cabo tamaña obra, por sus dimensio- 
nes y alto costo. La idea quedó en el más completo olvido cuando el 
gobierno se entusiasmó con otra: unir Santiago y Valparaíso con un fe- 
rrocarril, proyecto que se hizo realidad en 1863. El trazado ferroviario 
pasó por la Hacienda de Limache, del hacendado Ramón de la Cerda, y 
éste aprovechó la oportunidad para trazar una nueva ciudad, la que fue 
autorizada por el intendente de Valparaíso, el 20 de febrero de 1 857, y a 
la que se le dio el título de San Francisco (Limache Nuevo). 

La idea de mejorar el camino por La Dormida volvió a resurgir en la 
década de 1940. Esta vez, por un proyecto de la Dirección de Obras 
Ferroviarias del Ministerio de Obras Públicas, que recogía una vieja idea 
que tuvo el presidente Manuel Montt (1851-1861): unir Valparaíso con 
Santiago a través de un túnel ferroviario por La Dormida. E! proyecto, 
que incluía lo que sería el segundo túnel más largo del mundo, finalmente 
no se ejecutó. 

Y así llegamos al año 2000, año en que comenzaron los trabajos de 
pavimentación de la cuesta, y que quedaron listos a fines de 2002. Hoy 
es una vía muy utilizada por quienes salen de Santiago buscando mejo- 
res aires. En la actualidad hay una empresa de buses interprovinciales 
que presta servicios regulares y diarios de transporte de pasajeros en- 
tre Olmué y Santiago. 

Los buses de la empresa "Agdabus" sirven a la comunidad desde 
mediados del siglo 20 con servicios de buses desde la Estación de fe- 
rrocarriles de Limache hasta la cuesta, diariamente. 

Ángela Alvarado, descendiente de la ancestral familia fundadora del 
lugar, es dueña del célebre restaurant "No Me Olvides", y a la vez activa 
vecina del sector, siempre preocupada de mejorar la condiciones de 
vida de los dormidanos. "Si comparamos con años anteriores, hemos 
ido para atrás más que para adelante, porque por ejemplo, hasta princi- 
pios de los años 70 teníamos hasta un retén de Carabineros bien dota- 



Reseña Histórica ds Olmué 



do y que ahora nos hace mucha falta, porque nos sentimos demasiado 
abandonados. A este sector le hacen falta adelantos, no tenemos mucha 
iluminación, agua potable ni pavimentos; llevamos toda una vida comiendo 
tierra cuando pasa un vehículo". 

Cerro La Dormida: Se levanta a 1 .314 metros de altitud, en el cordón 
que se extiende al sur del cerro El Roble en los orígenes del Cajón 
de Limache. 

Cuesta La Dormida: Se eleva a 1 .1 66 metros de altitud, en el bosque o 
portezuelo del mismo nombre, que se abre en la sierra mediana y 
fragosa que se extiende al sur del cerro El Roble. 



Quebrada de Alvarado 

Aldea que consta de dos calles, que cuenta con algunos servicios y 
escuela municipalizada y que se encuentra a 240 metros de altitud, en el 
valle estrecho de una quebrada que cae en la parte superior de la de 
Olmué, a corta distancia al este de Limache. (Diccionario Geográfico de 
Chile de don Luis Risopatrón) 

Su nombre deriva de la compra de esas estancias que hiciera el 
teniente del Ejército Español don Pedro de Alvarado y Vezino. Fue casa- 
do este en primer matrimonio con doña Ana María de Raggala y tuvo 
ocho hijos: Gerónimo, Francisca, Pedro Vicente, Josefa, Luciana, Ana 
María, Juan y Antonia. 

Y en segundo matrimonio con doña María Rodríguez de Segovia y 
con quien tuvo un hijo: Joseph. 

En la escritura cié compraventa del ano 1 666 dice que la estancia 
del "Palmar" -denominación debida a los bosques de palmas que había 
en ese lugar- fue adquirida por Alvarado en la suma de un mil trescientos 
pesos. 



9 7 



Carlos Bárrales Ortega 



La trilla a yegua suelta es una tradición más en Quebrada de 
Alvarado. Usada para el fin de conteo de las cabezas de ganado en la 
colonia, se mantiene más o menos igual. 




Típica escena olmueína es la Trilla a yegua suelta (Quebrada de Alvarado). 



CAPÍTULO 7 



INSTITUCIONES DE OLMUE 

Cámara de Turismo de Olmué 

Esta institución nació el año 1 994 bajo la alcaldía de don Mario Man- 
cilla Pardo, alcalde que se mostró siempre disponible para apoyar el 
turismo, tal como lo hiciera su correligionario don Hugo Quinteros 
Venegas, desde el año 1966 en adelante. Componían la Cámara de 
Turismo empresarios de Olmué y Limache 




Esta es la primera directiva de la mencionada cámara: De izquierda 
a derecha, Charles Guzmán Organ, periodista y responsable de la difu- 
sión regional que gozó Olmué; Fahuas Hadad, dueño de la hostería La 
Campana; Anne Rose Haloub, de Las Tórtolas de Limache; Pedro 
Kubiertzki de El Copihue; Beatriz Zarh del Parador de Betty; Jorge 
Meneses, corredor de propiedades; Julia Gómez, tesorera y Francisco 



99 



Carlos Bárrales Ortega 



Collado Amagada, del Llacolén, y a la vez concejal olmueíno, hijo del 
recordado forjador de la comuna Francisco Collado Fortuni. 

Centro Artesanai Gulmué 

Un grupo de artesanos, fieles a la tradición genuinamente olmueína 
de excelentes artesanos, que se remonta a la culturas Lio Lleo, Bato y 
Picunche, formó el Centro Artesanai Gulmué. Con el apoyo de los pro- 
pios asociados y del Municipio, lograron abrir un centro de exposiciones 
y ventas en la Avenida Granizo, paradero 32, en un entorno privilegiado, 
camino al Parque Nacional La Campana. 

Allí el visitante encontrará artesanías de alto nivel y un espacio agra- 
dable para compartir. 

Está abierto todo el año, pero sobre todo en el verano. En invierno 
atienden público los sábados, domingos y festivos desde las 11 .00 ho- 
ras. Ofrecen también un espacio abierto a muestras artísticas, ecológicas 
y/o turísticas que enriquezcan el patrimonio cultural de Olmué. Cuentan 
con una directiva compuesta por los siguientes artesanos: Nathaly Ross, 
Presidenta; Elisa Torres, Secretaria; Elizabeth Vargas, Tesorera; 
WlaclimirCoray, Director; Roxana Irarrázabal, Directora. 



100 



Reseña Histórica de Olmué 



IGLESIAS 

iglesia de La Dormida: Se trata de una antigua iglesia que tuvo su 
origen en un oratorio que se levantó en dicho lugar en tiempos de la 
Colonia, cuando las huestes de Valdivia, pernoctaban en el lugar, dado 
que por ahí pasaba el antiguo Camino Real, que unía Santiago con 
Valparaíso. 

Ya en 1 691 se levantó ahí una primera Capilla denominada La Dor- 
mida, que pertenecía a la Parroquia de la Santa Cruz de Limache y en 
1902 la Iglesia de La Dormida pasa a formar parte de la Parroquia de 
Olmué, siendo declarada Monumento Nacional en 1 989. 

Iglesia en Las Palmas: Llegando a la localidad de Quebrada de 
Alvarado nace un camino lateral que conduce al sector de Las Palmas. A 
cinco kilómetros de distancia aproximadamente el visitante puede llegar 
a conocer la Iglesia del Niño Dios de Las Palmas, ubicada en medio de 
un antiguo palmar, que dio origen al nombre de la localidad. 

La Capilla del Niño Dios guarda una imagen del Niño Jesús que 
fue encontrada en una cerro adyacente, denominado Caleu (comuna de 
Til Til) la que pasó a ser venerada en el sector de Las Palmas, por tradi- 
ción de los lugareños, quienes cada 24 de diciembre llegan al lugar a 
ofrecer sus donativos y oraciones. La pequeña capilla acoge todos los 
años en Navidad a huasos de la zona y a bailes chinos que tributan su 
veneración al Hijo de Dios. 

Iglesia en Olmué: Frente a la plaza Manuel Montt, que recuerda al 
presidente que firmó el decreto de creación de la comuna, a fines del 
siglo XIX, se encuentra la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, cuya 
primera construcción fue destruida por un incendio antes de cumplir sus 
cien años de funcionamiento. Es el templo principal-de la comuna y en 
sus registros han quedado estampadas las más antiguas familias de la 
zona. 



101 



Carlos Bárrales Ortega 



La mañana del 27 de febrero de 1 983 un incendio devoró en pocos 
minutos la totalidad de la estructura de la Parroquia de Olmué, llamada 
"Nuestra Señora del Rosario". 

Hay además media docena de templos dedicados al culto religio- 
so de las confesiones religiosas protestantes, como los pentecostales, 
en sus diferentes ramas. Asimismo, se sabe de cultos de raigambre 
orientalista, pero muy minoritarios. 

CLUB DE RODEOS DE OLMUE 

Esta es una institución genuinamente olmueína. Ligada al campo y 
a las tradiciones campesinas de la tierra chilena. He aquí el acta de na- 
cimiento del Club de Rodeo de Olmué, símbolo de orgullo para los huasos 
locales. 

"En Olmué, con fecha 1 0 de Junio de 1 969 y siendo las 1 6 horas se 
dio comienzo a la sesión, con la presencia de señores: 

Rogelio Leiva C, Luis Jorquera A., Alejandro Hispa A., Hernán 
Pizarro G., Frank Me Pherson R, Mario Sarmiento B., Hernán Pizarro U., 
Segundo Aguilera, Rafael Romero, Hugo Romero, Gastón Romero y 
Arturo Salas". 

Así dice en sus primeras líneas el acta de instalación del Club de 
Rodeos de Olmué. 

Los ciudadanos nombrados se reunieron una tarde en esta comuna 
para formar un club que uniera y reuniera a todos los cultores y simpati- 
zantes de nuestro deporte ecuestre nacional, los que con sincero entu- 
siasmo, según consta en el acta de fundación, como primer paso, deci- 
dieron por amplia mayoría elegir una directiva, que se encargara de or- 
ganizar y guiar el destino de éste. 

Efectuada la elección los resultados para los distintos puestos fue- 
ron los siguientes: 

Presidente: Rogelio Leiva C. 
Vice Presidente: Luis Jorquera A. 



102 



Reseña Histórica de Olmué 



Tesorero: Alejandro Hispa O. 
Secretario: Hernán Pizarro L. 

Directores: Mario Sarmiento S. y Frank Me Pherson F. 

El delegado ante la Asociación fue don Rogelio Leiva. 

Cabe señalar que el olmueíno Alejandro Hispa, aquí nombrado como 
tesorero del este club, aparece varias veces ente los compositores y 
participantes finalistas del Festival del Huaso. 

Registro Civil de Olmué 

Las inscripciones se extendían en libros a renglón seguido, verda- 
deros pergaminos escritos a mano con tinta común y sin puntuación de 
ninguna especie, desprendiéndose de ello la antigua profesión existen- 
te en aquellos tiempos que le daba a determinadas personas el título de 
escribano. Como ejemplo de lo anteriormente dicho paso a describir el 
encabezamiento de los registros de esa época en que se leía lo siguien- 
te: 

A virtud de lo dispuesto en los artículos 5° de la Lei de 1 7 de Julio de 
1884 i del Reglamento de 25 de octubre del mismo año, certifico que el 
presente libro se abre con esta fecha iniciándose con la inscripción del 
Nacimiento de Luis Alberto Orrego i Concha, que llevará el número uno. 
Firmado Cornelio M. Vargas O. Oficial del Registro Civil. 

Este primer nacimiento que se inscribió en el año 1 885 en la Oficina 
de Olmué, correspondió a don Luis Alberto Orrego i Concha, quien na- 
ció el 6 de mayo de 1882, a las 6 de la mañana en la Subdelegación 
N°3, y era hijo legítimo de don David Orrego i Serein y de doña Juana 
Rosa Concha i Valles. 

El primer matrimonio correspondió al de don Eleuterio Villa y doña 
Custodia Encalada, celebrado el 16 de marzo de 1885, en la Oficina a 
las tres de la tarde, correspondiéndole el expediente Número Uno. 

La Primera defunción correspondió a don Juan Alvarado y Vergara, 
de 30 años de edad, quien falleció a causa de una pulmonía y dice que 
su sepultación ese hizo en el cementerio común de Limache. 



Carlos Bárrales Ortega 



En ía Oficina "Dormida" ei primer nacimiento correspondió a doña 
María del Carmen Sagredo Gutiérrez, nacida el 16 de enero de 1885 a 
las 5 de la mañana, y que falleció dos horas después de su nacimiento, 
era hija legítima de don José Sagredo Calderón y de doña Pabla Gutiérrez 
Olivares. 

El primer matrimonio correspondió al celebrado entre don Jesús Mi- 
randa y Villavivencio con doña Margarita Morales i Vargas, efectuado el 
1 8 de febrero de 1 885 a la una de la tarde en la oficina. 

La primera defunción correspondió a doña Carmen Pérez, fallecida 
el 13 de enero de 1885, las 4 de la mañana a causa de una afección 
pulmonar y que fue sepultada en el cementerio comunal de la Quebrada 
de Alvarado. 

Algunos nacimientos con historia 

Don Juan Francisco O 'Ryan Orrego, nacido el 23 de enero de 1 901 , 
el que se encuentra inscrito en los Registros de esta oficina bajo el Nú- 
mero 1 6 de 1 901 , quien se distinguió en su carrera naval alcanzando el 
grado de Almirante de la Armada de Chile. En aquellas alturas de su 
carrera fue distinguido durante el gobierno de don Carlos Ibañez del 
Campo como Vicepresidente de la República. Posteriormente, en el 
gobierno de don Jorge Alessandri Rodríguez fue nombrado como Minis- 
tro de Relaciones Exteriores y finalmente culminó su carrera como Co- 
mandante en Jefe de la Escuadra. 

Nació y vivió en Olmué. Formó su familia y su casa aún se conserva 
como un hecho histórico de un hijo de esta tierra que dejó una estela 
marcada en el mar y profundos surcos en el camino de su tierra, como 
una meta digna de ser alcanzada por futuras generaciones. 

Igualmente aparece inscrito, como muchas otras personas que se 
han destacado en la comuna, en los albores del inicio del servicio, co- 
rrespondiente al año 1885, don Alfredo Horacio Swett i Otaegui, quien 
era hijo de don Carlos Swett y de doña Adela Otaegui y Salvá, inscrito 
bajo el N°3 del mencionado año, cuyo padre fue elegido como de los 



104 



Reseña Histórica de Olmué 



primeros regidores de que tuvo la comuna en esos años. 

Aooc.l jj c1-.5j,] :}j A^.üb\\3~j ?h Lír.i3-c'r.% 0-hnvA 7 Dusb^da cÍ3 

En el año 1925 fue creado el servicio de movilización colectiva a 
Olmué, desde la estación de Ferrocarriles de Limache. Los esforzados 
empresarios fundadores fueron don Guillermo Cárdenas y don Agustín 
Gamboa. Aquella primera micro fue una máquina Ford modelo 1925, y 
fue adquirida en la cantidad de $3.500.- El pasaje de Limache a Olmué 
$2, por persona. Al señor Cárdenas cada neumático que se reventaba 
por causa de las piedras de la avenida Granizo le costaba S90. Debido 
a una sordera don Guillermo debió dejar el paso libre a sus hijos Guillermo 
y Julio, y más tarde a sus nietos, quienes siguieron la tradición. 

Este servicio llevó el progreso a Olmué. Primero fueron aumentan- 
do los vehículos, y esto cada día atrajo a más visitantes a Olmué, que 
quedó convertido en un punto de veraneo, preferido por su clima ideal. 

La pavimentación del camino a Granizo Alto permitió que los em- 
presarios de esta línea aumentaran sus máquinas, efectuando fuertes 
inversiones en microbuses modernos, amplios y cómodos, que a la fe- 

. cha -1963- tenían una frecuencia de 30 minutos y cada diez los días 

j festivos. 

El año 1 963 la línea de microbuses que prestaba el servicio entre la 
Estación y Granizo tenía una tarifa de $1 1 0 por persona. La bencina cos- 
; taba $1 30.- el litro. Donde se construyeron las primeras casas de vera- 
i neo se formó después una nueva población hacia donde se debió exten- 
j der la I ínea de microbuses. 

La máquina que se puso en servicio en aquella época fue un Ford 
: de Pedal 25, lo más moderno y mejor para esta clase de movilización y 
para el camino que debía recorrer. Continuadores de estos servicios 
fueron los señores Artemio Várela, Manuel Castillo, Juan Ruz y otros. 



1 05 



Carlos Bárrales Ortega 



La Escuela de Quebrada de Alvarado 

Ya en el lejano año de 1 863 figura en los archivos de la Biblioteca 
Nacional la creación de una Escuela Elemental para Hombres N°9, en 
Quebrada de Alvarado de Olmué, sin dar mayores detalles al parecer 
porque esta comunidad era particular. 

En la Oficina de Catastro de Locales de los Archivos de la Bibliote- 
ca Nacional de educación figura escuela en Quebrada Alvarado desde 
1 880 sin mayores datos. 

Otras instituciones son: Cámara de Comercio, que preside Yiori 
Pablo; Cuerpo de Bomberos de Olmué; Cruz Roja de Olmué; Coopera- 
tivas de Agua Potable El Granizo y La Campana; la Biblioteca Municipal, 
el Centro Cultural Olmué y las jornadas musicales que cada verano se 
efectúan en distintos escenarios de la comuna con gran éxito; Consulto- 
rio de Salud Municipal; Club de Cueca Ramón Angel Jara, entre otras. 



106 



CAPÍTULO 8 



Entrevista imaginaria a Olmué 

¿Qué se siente ser la ciudad con el mejor aire del mundo? 

Es muy bueno saber que uno tiene el mejor aire del mundo. Me lo 
dijeron unos científicos. Ojalá mucha gente viniera a visitarme, para lle- 
nar sus pulmones con este aire. Se sentirían vivificados, más saluda- 
bles. Este es quizá mi activo más valioso. Más que los paisajes, más 
que el agua, más que la vegetación: es el aire. Por eso algunos de mis 
hijos acuñaron ese slogan que dice "Olmué Regala Vida". 

¿Cómo se siente con su historia escrita en un libro? 

Con un orgullo enorme, porque otras ciudades de la provincia ya 
tenían un libro con su historia escrita. Por ejemplo Limache, Quillota, La 
Cruz; pero yo no tenía nada más que papeles sueltos volando de estante 
en estante, con mi historia a fragmentos, perdiéndose... Ahora los niños 
de Olmué y los visitantes tendrán a su alcance y de todos los bolsillos mi 
biografía escrita. 

¿Cómo le gustaría verse? 

La verdad es que a veces, en soliloquios sin tiempos, o dialogando 
con mi amiga La Campana, he pensado en voz alta en el futuro de mis 
hijos. En los tiempos que vendrán, y cómo se las arreglarán para ser 
felices conmigo. No me gustaría verlos alejarse a vivir o malvivir en otras 
ciudades para poder lograr el bienestar propio y de sus hijos. Los quiero 
ver siempre cerca. Ver crecer a los niños y morir plácidamente a los 
viejos. Me gustaría que las autoridades fueran generosas y maduras para 
tomar decisiones que beneficien a la mayoría. Que no impongan sobre 
los demás sus caprichos o sus frustraciones ni sus rencores. Lo que 
quiero es ver que somos una sola familia compartiendo el mismo regazo 
que Dios nos regaló. 



107 



Carlos Bárrales Ortega 



¿Qué desea para sus hijos? 

Que todos sin distinción sean parte de mi vida. A mi no me importa 
que hayan nacido aquí o no. Lo que me importa es que sean buenos 
hijos e hijas y demuestren su amor por mí en todo lo que dicen y hacen 
sobre esta tierra. Porque para mí todos son iguales. Hijos por igual. 

¿Cuántos años tiene en realidad? 

Bueno, esa pregunta es para los historiadores. Pero bien. Tengo 
muchos años. Si ios cuentas desde que Mariana de Osorio, la vieja 
Mariana, son muuuchos años. Cuenten desde el siglo 1 7. Pero si cuen- 
tan los años en que tuve Municipalidad, y sin interrupción alguna, son 
1 1 3 años a la fecha acual. 

¿Está feliz? 

¡Pues claro! En octubre estoy de cumpleaños y veo que tendré mi 
vida o biografía por escrito y eso me llena de orgullo. Ojalá que los niños 
en sus escuelas lean mi historia para que habien de mí, a sus amigos y 
visitas. 

¿Hay algo que le disguste? 

Algo me pasa con el modo de ser de los actuales olmueínos. No son 
como antaño, que eran tan románticos, generosos y soñadores. Ahora 
los veo más individualistas, más enfrascados en sus actividades econó- 
micas, en sus negocios. Parece que ven en mi una oportunidad para 
ganar dinero, más que una opción de vivir y disfrutar de la vida sana y de 
mis encantos. Eso no me gusta. Prefiero los idealistas, los que dejan 
algo valioso por estar aquí, conmigo. Que están dispuestos a sacrificar 
algo porviviren Olmué. 



108 



ANEXO 



Fuentes generales 

Archivo Capitanía General, Archivo Histórico Nacional. 

Archivo Real Audiencia, vals. 488, 2.363 Y 2.441. Archivo Histórico 

Nacional. 

Venegas F. 2000. Limache y su memoria histórica: desde La Conquis- 
ta Española hasta la llegada del Ferrocarril (1541-1856). Ed. Funda- 
ción Minardi de la Torre. 

"Valparaíso intrahistoria", Raúl García Fernández. 
Referencias específicas 

"Historia y anécdotas del Comercio de Limache", realizado por la Edi- 
torial Independiente Vértice Perfecto, noviembre de 2005. 
Gómez de Vidaurre, Felipe. 1889. Historia geográfica, natural y civil 
del Reino de Chile. COLECH!. Tomo XV. Imprenta Ercilla. Santiago de 
Chile. 2 

de Ovalle, Alonso. 1888. Histórica Relación del Reino de Chile. 

COLECHI. Tomo XII. Imprenta Ercilla. Santiago de Chile. 

Silva R. 1980. Viajeros en Quillota durante el siglo XIX. Editorial El 

Observador. 

Graham M. 1992. Diario de mi residencia en Chile. Ed. Francisco de 
Aguirre. Santiago de Chile. 

Vicuña Mackenna B. 1940. De Valparaíso a Santiago. Ed. Universidad 
de Chile. Santiago de Chile. 

Krebs, U Tapia & P Schmid. 2001. Los alemanes y la comunidad chile- 
no-alemana en la historia de Chile, pp. 214-215. 
Astudillo F. 1986. Historia de Quilpué. Ed. Universitaria. Santiago de 
Chile. 

Vicuña Mackenna B. 1968. La Edad del Oro en Chile. Ed. Francisco 
de Aguirre. Santiago de Chile. 



109 



Carlos Bárrales Griega 



de Vivar, Gerónimo. 1987. Crónica y Relación copiosa y verdadera de 
los reinos de Chile. Ed. Universitaria. Santiago de Chile. 
Cunil, citado por Quintanilla V. 1975. Biogeografía de la Quinta Re- 
gión. Revista Geográfica de Valparaíso NQ6. 

Carvallo V. 1876. Descripción Histérico-Geográfica del Reino de Chi- 
le. COLECHI. Tomo X. Imprenta de la Librería El Mercurio. Santiago 
de Chile. 

Lamartine F. 1979. Capilla La Dormida. Universidad de Chile. 
Valparaíso. 

Calderón C. 1990. El Mercurio de Valparaíso, domo 25 de noviembre 
1990. 

Semanario Primera Página, Olmué 1997-2002. ED. VÉRTICE PER- 
FECTO. 

El Mercurio de Valparaíso. 1 965 - 2006. 

"Parque Nacional La Campana". Origen de una reserva de la biosfera 

en el Chile Central, de los editores Sergio Elórtegui & Andrés Moreira. 

Periódicos de fines del siglo XIX y comienzos del s. XX. 

Archivos de la Biblioteca Municipal de Olmué. 

Revista "Ecos" del periodista - investigador Charles Guzmán Organ. 



no 



Reseña Histórica cíe Olmué 

Indice 



Saludo preliminar 1 1 

Comité editorial 12 

Capítulo 1: La pre-historia de Olmué 1 3 

Capítulo 2: Historia y restauración del Municipio 27 

Capítulo 3: Personalidades de Olmué de ayer y hoy 39 

Capítulo 4: El Festival del Huaso 61 

Capítulo 5: Anecdotario del Comercio 81 

Capítulo 6: Lugares con Historia 85 

Capítulo 7: Instituciones de Olmué 99 

Capítulo 8: Entrevista imaginaria a Olmué 1 07 

Anexo. Fuentes Bibliográficas 109 



Biblioteca del Congreso Nacional Car[os Bárrales orte^s 



7 NOV. 2008 
^IToolWoi es Acerca del Autor 

CARLOS BÁRRALES ORTEGA es Periodista Colegiado, Escritor 
e Investigador de la cultura y patrimonio folclóríco chileno. 



Es autor de las siguientes obras: 

- "Igna en el Reino de Corcholandia" 

- "Ocoa: La Traición de Ulises" 

- "Poemas de Amor y Desamor" 

- "Limache: Presente y Futuro" 

- "Cuentos para el Aliento" 
-'•Cuentos Verde Oliva" 

- "Historia del Comercio de Limache" 



(1996) -Novela 

(1997) -Cuento 

(1998) - Poesía 

(1999) - Ensayo 

(2000) - Cuentos 
(2002) - Cuentos 
(2004) - Historia 



Además, ha sido editor de obras tales como: 

- "Hace siglos que no iba a la ciudad", de Chiri Moyano - (Poesía) 

- "Leyendas de Olmué", varios autores 

- "Las mil y una de un Profesor Chileno", de Sergio Varas - (Novela). 

Actualmente trabaja como Editor de Prensa y en la edición revisada 
y aumentada de la historia de Olmué. 



| BIBLIOTECA NACIONAL 




3ECC. SELECCION ADQUISICION Y CONTROL 




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